Ahoradigital – El incremento del precio del diésel comienza a generar preocupación en la industria vitivinícola de Tarija. El sector advierte que el mayor costo del combustible tendrá efectos en distintas etapas de la cadena productiva y podría terminar reflejándose en el precio final del vino y otros productos derivados de la uva.
Fernando Galarza, presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV), explicó que el impacto no se limita al transporte, sino que alcanza también las diferentes fases relacionadas con la producción vitivinícola.
El dirigente señaló que el sector ya venía soportando incrementos en el precio de varios insumos durante los últimos meses, pero que esos aumentos todavía no se habían trasladado completamente al consumidor.
Ahora, con el nuevo escenario generado por el incremento del diésel, la industria deberá revisar nuevamente su estructura de costos. Galarza sostuvo que es probable que esta situación termine provocando una variación en el precio de los productos vitivinícolas.
Uno de los principales problemas está relacionado con el transporte. El encarecimiento del combustible repercute tanto en el traslado de insumos hacia las zonas productoras como en el movimiento de la producción terminada hacia los mercados.
A esto se suman los costos de las distintas etapas de producción, por lo que el efecto del combustible puede acumularse a lo largo de toda la cadena.
Galarza también advirtió que el aumento de costos puede restar competitividad a la industria boliviana frente a productos vitivinícolas provenientes de otros países. Por ello, el sector planteó que el Gobierno considere medidas de apoyo, entre ellas mecanismos de alivio impositivo.
La preocupación llega en un momento en que diferentes sectores productivos de Tarija ya reportan dificultades por el nuevo precio del diésel. La eliminación de la subvención elevó el precio del combustible hasta Bs 17,95 por litro, frente a los Bs 9,80 que regían anteriormente.
El impacto, por tanto, podría extenderse más allá de los surtidores: transporte, producción agrícola, alimentos y ahora también la industria vitivinícola enfrentan un escenario de mayores costos.
Por el momento, la advertencia de ANIV plantea un posible incremento de precios y no establece un nuevo valor para el vino. La industria deberá evaluar cuánto representa el aumento del combustible dentro de sus costos antes de determinar si corresponde trasladarlo al consumidor.
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