En un encendido pronunciamiento público que no dejó títere con cabeza, el alcalde municipal de Yacuiba, Carlos Eduardo Bru Cavero, lanzó un misil verbal directo al corazón del sistema de salud local. Sus palabras resonaron como latigazos: el Hospital Rubén Zelaya está sumido en el caos, y el responsable debe hacerse cargo.
“¿A qué autoridad le corresponde resolver este problema? Al alcalde no le corresponde. ¡Hágase cargo, hermano! Diecinueve años hemos pagado contratos de algo que lo tiene que poner el Ministerio de Salud, el presidente, el SEDES… Y mientras tanto, el director del hospital, en vez de trabajar, anda haciendo campaña.”
El mandatario municipal no se guardó nada y desnudó lo que, según él, es la realidad de los pasillos hospitalarios:
— privilegios laborales,
— consultorios abiertos con fines políticos,
— y una evidente falta de control interno.
“Yo también quisiera trabajar cuatro o cinco horas y ganar lo que ganan, hermano… El que va al hospital sabe quién es quién. Hay gente que se saca el sombrero por su servicio, pero otros son unos jetas largas que te atienden como si te hicieran un favor.”
Bru Cavero puso sobre la mesa datos duros: más de 200 funcionarios asignados al nosocomio, recursos nacionales y municipales invertidos durante años, y sin embargo, el servicio sigue cojeando. Su sentencia fue directa: “¿Cómo es posible que el director del hospital no ponga orden con su personal? Si quiere, yo mismo agarro un micrófono y le pregunto en vivo: ¿cuántas horas trabajan los especialistas? ¿En qué horarios? ¿Por qué la gente tiene que madrugar a las cinco de la mañana para lograr atención?”
Además, denunció la distorsión estructural que sufre el Rubén Zelaya, cargando especialidades que deberían ser atendidas en un hospital de tercer nivel: “El hospital no está diseñado para eso y lo saben. Pero nadie corrige nada. Plata sin competencia no sirve, competencia sin plata tampoco. ¡Cambien las leyes si quieren, pero no sigan mirando para otro lado!”
El alcalde, visiblemente molesto, dejó claro que mientras él asume las competencias municipales, otras instancias se desentienden: “Yo ejecuto mis competencias, pero no puedo ejecutar más. Las deudas no prescriben, hermano. Y mientras no haya orden, la salud de nuestra gente seguirá en riesgo.”
Yacuiba arde no solo como metáfora de indignación, sino como un llamado urgente a la acción. Bru Cavero cerró con una advertencia que sonó más a desafío que a súplica: “El pueblo está cansado de que nos pasen la pelota. El tema salud es fundamental. Que se organice el hospital, que se ponga orden y que se atienda a nuestra gente como se merece. ¡Hágase cargo, hermano!”.
Fuente: Tardes en Linea






