La Planta Procesadora de Cítricos de Caraparí atraviesa una situación crítica: actualmente se encuentra cerrada y sus ingresos están muy por debajo de los recursos que requiere para funcionar, según denunció la concejal municipal Marlene López.
De acuerdo con la autoridad, el presupuesto anual destinado a la planta supera los Bs 500.000 y se acerca a los Bs 600.000. Sin embargo, durante la presente gestión apenas habría generado Bs 74.000 en ingresos, evidenciando un importante déficit.
López también cuestionó la distribución de los recursos. Señaló que más de Bs 350.000 son destinados al pago de salarios, mientras que únicamente Bs 30.000 están contemplados para la compra de productos necesarios para la actividad de la planta.
La concejal consideró que esta estructura de gastos pone en duda la sostenibilidad económica de la procesadora y planteó la necesidad de revisar de manera urgente el manejo de los recursos públicos.
La planta fue inaugurada en 2019 y demandó una inversión superior a Bs 3,9 millones, financiada con recursos del Fondo de Desarrollo Indígena (FDI). El proyecto tenía como objetivo dar valor agregado a la producción de naranja y mandarina de la región y generar un mercado para los productores.
La situación actual vuelve a poner en debate el funcionamiento y la sostenibilidad de una infraestructura que fue presentada como una apuesta por la industrialización y el desarrollo productivo de Caraparí.
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