La Fórmula 1 ya comenzó a rediseñar su futuro. Tras varias reuniones entre la FIA, la Fórmula One Management (FOM), los equipos y los fabricantes de motores, se alcanzó un principio de acuerdo para modificar las unidades de potencia previstas para 2027, dejando atrás el concepto inicial del reparto equilibrado entre potencia térmica y eléctrica.
El encuentro definitivo se realizó este viernes 8 de mayo y sirvió para avanzar en cambios clave dentro del reglamento técnico. La principal decisión pasa por aumentar la potencia del motor de combustión interna (ICE) en aproximadamente 50 kilovatios, lo que equivale a unos 67 caballos de fuerza adicionales.
Con esta modificación, los motores térmicos superarían los 600 caballos, alcanzando una potencia estimada entre 620 y 630 HP. Al mismo tiempo, la parte eléctrica perderá protagonismo, ya que el sistema de recuperación de energía (ERS) reducirá su despliegue en 50 kilovatios, quedando cerca de los 400 caballos.
De esta manera, el equilibrio de potencia cambiará de un planteamiento cercano al 50/50 a un nuevo reparto aproximado del 60/40 en favor del motor de combustión.
La FIA explicó que estas medidas buscan mejorar la competitividad y mantener un espectáculo más intuitivo tanto para los pilotos como para los aficionados. Además, el organismo aseguró que las conclusiones obtenidas tras las modificaciones implementadas en el Gran Premio de Miami fueron positivas.
Según el comunicado oficial, los cambios aplicados recientemente ayudaron a mejorar la seguridad y reducir la captación excesiva de energía, además de ofrecer carreras más competitivas.
Pese al acuerdo inicial, todavía quedan detalles técnicos por definir. La FIA confirmó que continuarán las reuniones entre fabricantes y equipos antes de aprobar oficialmente el paquete reglamentario definitivo para 2027.
Otro de los puntos en evaluación son las mejoras en seguridad durante las salidas y en condiciones de lluvia, además de nuevas medidas de señalización visual que podrían estrenarse en el Gran Premio de Canadá.
La Fórmula 1 entra así en una nueva etapa de transición técnica, buscando un equilibrio entre sostenibilidad, rendimiento y espectáculo para los próximos años.
EFE








