El dólar referencial en Bolivia, que se sitúa en torno a Bs 9,45, refleja un creciente desbalance entre la alta demanda de divisas y la limitada oferta en el sistema financiero. Este indicador se consolida cada vez más como la señal más cercana al precio real del mercado, según el economista Fernando Romero.
A diferencia del tipo de cambio oficial, el valor referencial se construye a partir de operaciones reales de compra de dólares realizadas por los bancos, principalmente para comercio exterior. “Actúa como un precio guía más realista”, explicó Romero, al destacar que este indicador permite ver cuánto cuesta realmente conseguir divisas dentro del sistema formal.
En ese contexto, la escasez de dólares obliga a las entidades financieras a elevar el precio para captar liquidez. “Cuando la oferta es limitada, los bancos deben subir el precio para atraer a quienes poseen divisas”, sostuvo el economista.
Uno de los factores que explica la reciente subida es la fuerte participación del Banco Unión, que se posicionó como el principal comprador de divisas. La entidad concentró una parte significativa del volumen transado y realizó operaciones a precios elevados, lo que terminó empujando hacia arriba el promedio del mercado.
De acuerdo con Romero, este tipo de operaciones de gran escala tiene un impacto directo en la cotización. “Algunos agentes están dispuestos a pagar más por asegurar liquidez inmediata”, señaló, al explicar que esto es típico en contextos de restricción externa.
El nivel actual del dólar referencial también evidencia una amplia brecha frente al tipo de cambio oficial, lo que confirma una escasez relativa de divisas en el sistema financiero. “Este diferencial refleja escasez de dólares en el sistema”, afirmó.
Además, el mercado formal está absorbiendo parte de la demanda que antes se dirigía al paralelo, lo que incrementa aún más la presión sobre este indicador.
En este escenario, conviven tres tipos de cambio en la economía boliviana: el oficial, el paralelo y el referencial. Este último gana protagonismo porque está más cerca del precio real, es más transparente que el paralelo y se utiliza en operaciones bancarias y transacciones internacionales.
“Puede convertirse en el principal punto de referencia en la práctica”, sostuvo Romero, aunque aclaró que no desplazará completamente a los otros tipos de cambio, sino que coexistirá con ellos.
Sin embargo, el economista advirtió que el alza del dólar referencial no resuelve el problema de fondo. “Organiza el problema, pero no lo resuelve”, señaló, al referirse a la falta estructural de divisas en la economía boliviana.
El Deber









