El pasado 16 de mayo, EL DEBER publicó la nota titulada Experto en aeronáutica cuestiona supervisión de DGAC y ATT a naves y operación aérea, en la que Jorge Valle, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Bolivia analizó diversos incidentes ocurridos en la operación de Boliviana de Aviación (BoA), entre ellos el aterrizaje de una avión de esa empresa, en una terminal extranjera (Guarulhos, Brasil).
Valle señaló que ese fue un problema de pilotaje; descartó que fuera un problema técnico o meteorológico y que el ala hubiera chocado con algo, versión que circuló. Calificó el aterrizaje como espantoso.
Pero un informe preliminar de la autoridad aeronáutica de Brasil da cuenta que no se trató de un incidente ni un accidente. Respecto del aterrizaje de una aeronave de BoA, efectuada el aeropuerto de Guarulhos de San Pablo, ABI citó al gerente de la aerolínea Ronald Casso, que reprodujo el informe donde se indica que ese aterrizaje duro o hardlanding ocurrió como “efecto del viento cruzado”.
“La primera investigación, el primer análisis técnico de este evento se ha hecho de parte de la autoridad aeronáutica brasileña que opera en el mismo aeropuerto, entidad que informó que el aterrizaje en el aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, fue clasificado como un ‘hard landing’, es decir, como un aterrizaje duro, un aterrizaje fuerte, lo que también ha significado que no es un incidente, ni un accidente de acuerdo con la normativa aeronáutica”, manifestó Casso, citado por ABI.
El gerente de BoA había anunciado una investigación interna para determinar las circunstancias en las que ocurrió el aterrizaje.
Casso explicó que la proximidad de viento cruzado ocurre cuando “el avión se ve cruzado en relación con la pista, y eso es porque le apunta al viento para que el viento no lo saque de la pista; de esa manera se mantiene la dirección a la pista, cuando el avión va cruzado”.
Luego afirmó: “En ese tipo de aterrizaje, la parte más complicada es volver a poner el avión en línea con la pista, al momento de tocar la pista, y es ahí cuando el piloto hace la maniobra para cortar el planeo; es decir, para ponerlo recto y (que) toque la pista. Ahí tiene un desequilibrio, se nota claramente que golpea primero una rueda y luego la otra, y eso es lo que ocasiona una posterior vibración y daños internos y externos al avión”.
En cuanto al piloto, Casso indicó que sobrepasa las 6.000 horas de vuelo y tiene más de 15 años de experiencia en diversas aerolíneas.
El Deber







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