La frontera entre Bolivia y Perú está “abandonada” hace 15 días, el tránsito de vehículos o personas es mínimo, sólo se ven algunos vestigios de los enfrentamientos y los bloqueos de hace unos días en el lado peruano, mientras que pobladores de ambos países que dependen del comercio en esa zona esperan que pronto se solucione la crisis.
“No hay ni una tienda abierta, todo está en silencio, parece un cementerio”, dijo Yolanda Mita, una boliviana que llegó al pueblo de Desaguadero para intentar comprar sin éxito unos productos en el lado peruano y así proveer un negocio que tiene en La Paz.
Desde el pasado 4 de enero sectores que están en contra de la destitución del entonces presidente Pedro Castillo y por ende rechazan a la mandataria peruana, Dina Boluarte, retomaron las protestas y los bloqueos, lo que ha forzado el cierre de esa frontera en los puntos de Yunguyo y Desaguadero.
En esta última población, en el lado boliviano, el trabajo en las oficinas de la Aduana y Migración está interrumpido por el bloqueo en el otro extremo del puente binacional.
Junior Bravo, un peruano que trabaja en La Paz, está en Desaguadero porque debe renovar su residencia en Bolivia y para ello debe regresar a su país con un acceso legal, ordenar algunos papeles y volver a Bolivia.
Bravo dijo que está hace siete días en la frontera y que en el extremo peruano “no hay nada de nada”, en referencia a todas las tiendas cerradas, que el cierre de los servicios financieros y las entidades estatales peruanas, algo que está peor en Puno o Juliaca.
Juan Chuquimia y Sergio Acho son dos choferes bolivianos que están en la frontera desde el día en que las manifestaciones en el lado peruano de Desaguadero cerraron el paso fronterizo.
Cada uno debe llegar con sus vehículos de alto tonelaje hasta el puerto peruano de Ilo, pero lamentan que después de 15 días “lo poco que queda” de alimento en ración seca se les esté acabando.
Ambos transportistas consideran que hay entre 350 y 400 camiones aparcados en el lado boliviano esperando su turno y que una cantidad similar o mayor está el extremo peruano, según han constatado en los videos y fotos que sus compañeros les enviaron.
La crisis en Perú también ha golpeado los precios de algunos insumos básicos que se han elevado casi al doble y muchos comerciantes de Bolivia han tenido que retornar con las manos vacías sin la posibilidad de recoger algo de mercadería en el país vecino.
Página Siete











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