Ahoradigital – La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) advirtió sobre el deterioro de la industria petrolera y aseguró que el sector atraviesa una “crisis profunda energética”, marcada por la caída de las inversiones, la reducción de empresas y la disminución de la actividad exploratoria.
El presidente de la CBHE, Mariano Ferrari, señaló que actualmente existe un solo taladro perforando en Bolivia, frente a los 24 o 25 equipos que llegaron a operar simultáneamente durante el periodo de mayor actividad, hace aproximadamente 15 años.
Según los datos expuestos por Ferrari, durante 2026 se perdieron cerca de 2.000 empleos vinculados al sector hidrocarburífero. Además, la cantidad de empresas asociadas a la Cámara se redujo de más de 100 a alrededor de 50.
A esta situación se suma, según la CBHE, una deuda estatal con empresas del sector que supera los 300 millones de dólares, lo que estaría afectando la continuidad de operaciones y la capacidad de inversión.
Tres condiciones
Ante este escenario, el sector petrolero planteó tres medidas que considera necesarias para recuperar las inversiones y reactivar la exploración: generar confianza, garantizar seguridad jurídica y aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos.
Ferrari sostuvo que Bolivia necesita ofrecer condiciones previsibles para atraer capitales, especialmente porque las inversiones en exploración y producción requieren varios años para recuperar el capital.
La CBHE también considera que el actual marco normativo debe ser actualizado para permitir que Bolivia vuelva a competir por inversiones frente a otros países de la región.
El dirigente insistió en que Bolivia todavía tendría potencial hidrocarburífero, pero advirtió que ese potencial no puede convertirse en nuevas reservas ni en producción sin inversiones y perforación de pozos.
“Para descubrirlo hay que hacer pozos”, señaló Ferrari, al remarcar que la recuperación del sector dependerá de que existan condiciones que incentiven nuevamente la exploración.
La advertencia de las petroleras se conoce en un momento de fuerte presión sobre el sector energético boliviano, marcado además por la crisis de combustibles y por las medidas adoptadas por el Gobierno respecto a la subvención al diésel.
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