Ahoradigital – El ministro de Economía, Christian Morales, afirmó que estima que la inflación en Bolivia no superará los dos dígitos después de la eliminación de la subvención al diésel, aunque reconoció que el Gobierno todavía debe medir el impacto real de la medida sobre los precios.
Morales explicó que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ya realiza los estudios correspondientes para determinar cuánto repercutirá el incremento del precio del combustible en la inflación. Los primeros resultados permitirán contar con una medición más precisa y se conocerían el próximo mes.
“Estamos calculándola, es un tema que lo vamos a evaluar ya con datos y con cifras una vez de que tenemos los primeros levantamientos de información”, señaló el ministro.
El dato de partida es una inflación interanual de 5,02% a agosto de 2026, según información presentada por el propio Gobierno. Ese indicador representó una fuerte reducción respecto al pico de 24,86% registrado en 2025.
Sin embargo, la eliminación de la subvención al diésel introduce un nuevo factor de presión sobre los precios, principalmente por su efecto en el transporte, la producción y la distribución de bienes. El Gobierno ha reconocido que la medida puede generar un impacto inflacionario y ha planteado mecanismos de protección social para los sectores más vulnerables.
“Estimo que no vamos a pasar los dos dígitos”, afirmó Morales, aunque aclaró que todavía existe margen para aplicar medidas destinadas a mitigar los posibles efectos de los llamados shocks inflacionarios.
El ministro también diferenció las responsabilidades de las instituciones frente a este escenario. Explicó que las políticas monetarias corresponden al Banco Central de Bolivia (BCB), mientras que el Ejecutivo concentrará sus esfuerzos en mecanismos de protección social y programas dirigidos a los sectores que puedan resultar más afectados.
La eliminación de la subvención forma parte del programa de ajuste económico impulsado por el Gobierno. La medida se produce en paralelo a un programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que contempla una consolidación fiscal y políticas de protección social para amortiguar el impacto de los mayores precios de los combustibles.
Por ahora, la cifra definitiva sobre cuánto subirá la inflación como consecuencia del retiro de la subvención todavía no está establecida. El Gobierno espera contar con una primera evaluación del INE durante octubre.
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