El economista Mauricio Ríos García advirtió que la compleja situación económica y política del país tiende a agravarse a corto plazo, lo que eventualmente llevará a la población a superar los tabúes y abrirse a discutir propuestas alternativas como la dolarización.
El analista indicó por medio de Correo Play que los niveles de riesgo en Bolivia se mantienen en rangos críticos debido a la ausencia de un plan económico claro, la persistente escasez de combustibles —especialmente diésel en el oriente del país en plena cosecha— y la fuerte incertidumbre que rodea al gobierno de Rodrigo Paz.
Esta “marea de improvisaciones” y la falta de voluntad estatal para encarar reformas deterioran rápidamente las expectativas y la confianza de la ciudadanía.
Ríos señaló que el país envía las peores señales a los organismos internacionales, en un momento en el que se negocia la aprobación de un crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La reciente censura del exministro de Economía, José Gabriel Espinosa, sumada a los cuestionamientos de mala fe en su gestión y el uso de abogados del ministerio para su defensa personal en el caso de un vehículo Audi, llegan a desmantelar la credibilidad de la conducción económica.
A decir del economista, el gobierno optó por “huir hacia adelante” y ganar tiempo en lugar de asumir medidas correctivas de fondo, lo que está repercutiendo de forma directa en la desilusión del público.
Ante este escenario de desesperación, Ríos sostiene que la dolarización se perfila como una salida viable y cada vez más popular entre los ciudadanos. El economista argumenta que, al igual que ocurrió en Argentina con la elección de Javier Milei debido al hartazgo social, en Bolivia llegará un momento de crisis tan profunda en el que la población civil organizada exigirá escuchar nuevas ideas sin importar su origen político.
La divulgación y el debate abierto sobre la materia deberán ser los focos para romper la resistencia ideológica de quienes asocian erróneamente esta medida con las políticas del pasado yb demostrar que la eliminación de la política monetaria nacional ya dotó de una estabilidad a otros países de la región.
A diferencia de esquemas de dolarización plena aplicados en otros contextos, como el proyecto que ya se impulsa en Venezuela y que exige reformas a la Carta Magna, la propuesta de Ríos para Bolivia no requiere de una reforma constitucional.
El economista explicó que bastaría con una modificación a la Ley del Banco Central (Ley 1670) para implementar su plan, evitando el complejo trámite de los dos tercios legislativos o un referendo.
Esto se debe a que su planteamiento no busca la desaparición formal del boliviano ni el cierre del Banco Central, sino limitar las herramientas estatales con las que se destruyó el valor de la moneda nacional a lo largo de los años.
El plan propuesto por el economista se basa en una dolarización paralela donde el boliviano y el dólar conviven de manera simultánea, permitiendo incluso el pago de impuestos en ambas monedas, bajo la condición estricta de emisión cero por parte del Banco Central.
Las tres medidas de este diseño contemplan la eliminación del encaje legal —para impedir que el gobierno use los depósitos en dólares de la gente para financiar el gasto público—, el congelamiento de la base monetaria en su nivel actual, y la prohibición absoluta de que el BCB o Impuestos intervengan en las tasas de interés de créditos en bolivianos.
Con este blindaje normativo, Ríos asegura que se neutralizaría la capacidad del Estado de financiarse con la máquina de imprimir billetes, devolviéndole la certidumbre y la estabilidad financiera a la economía boliviana.
Correo del Sur






