Ahoradigital.- La Fundación Jubileo afirmó que la crisis económica que atraviesa Bolivia no es un fenómeno reciente, sino el resultado de desequilibrios estructurales acumulados durante aproximadamente una década. Según la institución, la recuperación del país podría tomar al menos siete años, siempre que se apliquen medidas económicas de manera oportuna.
El analista en temas fiscales y presupuestarios de Jubileo, René Martínez, explicó que el país enfrenta una crisis originada por políticas públicas que generaron un persistente déficit fiscal, un deterioro del sector externo y una pérdida de capacidad productiva, especialmente en el área de hidrocarburos.
«Estamos en una crisis económica que no es nueva. Se ha ido gestando durante aproximadamente 10 años por desequilibrios estructurales», sostuvo Martínez, quien añadió que la reconstrucción de un sector exportador sólido, como en el pasado fue el de hidrocarburos, demandará varios años.
El especialista señaló que Bolivia arrastra desde hace años un gasto público superior a sus ingresos, además de un déficit comercial marcado por mayores importaciones que exportaciones, la caída de las Reservas Internacionales y la disminución de la producción de gas natural.
En ese contexto, consideró que el actual Gobierno debe avanzar en un proceso de ajuste que incluya la reducción del gasto público, la revisión de las empresas estatales, una disminución gradual de la subvención a los combustibles, la flexibilización del tipo de cambio y la recuperación de la confianza en el sistema financiero.
Por su parte, el experto en energía Raúl Velásquez atribuyó la situación a dos décadas de una política hidrocarburífera basada en un modelo «rentista y estatista». Indicó que las reservas de gas cayeron un 54%, las de líquidos un 63% y que la producción de hidrocarburos se redujo a más de la mitad durante la última década. Además, advirtió que Bolivia importa actualmente alrededor del 95% del diésel y el 60% de la gasolina que consume, y alertó que, de mantenerse la tendencia, el país podría verse obligado a importar también gas natural en el futuro.
Frente a este panorama, ambos especialistas coincidieron en que la recuperación económica dependerá de reactivar la producción y las exportaciones, particularmente en el sector hidrocarburífero, además de generar condiciones para atraer inversiones y acceder a financiamiento externo que facilite el proceso de ajuste económico.
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