Bolivia y Estados Unidos trabajan en una nueva relación. La salida de Evo Morales permitió que haya más acercamientos con Washington. Pero lo paradójico, es que se trabaja bajo el pacto que acordó el expresidente con exautoridades estadounidenses. Hay cuatro puntos que serán el inicio de una nueva era entre ambas naciones: la promoción del desarrollo humano y económico, el fortalecimiento de relaciones comerciales, la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la cooperación en materia de extradición.
La canciller Karen Longaric detalla que las relaciones con todos los países serán fortalecidas y serán desideologizadas con el fin de lograr acuerdos que favorezcan a la población. En ese marco, la diplomática señaló que se trabajará en base al Convenio Marco de Relaciones Bilaterales de Mutuo Respeto y Colaboración suscrito entre Bolivia y Estados Unidos, firmado en 2011.
“Desde la Cancillería que hoy dirijo estamos fortaleciendo nuestras relaciones absolutamente con todos los países, sin ninguna distinción ni diferencia como lo hizo el anterior gobierno, que por cierto privilegió el vínculo político ideológico en la orientación de las relaciones internacionales de Bolivia”, remarca Longaric.
Con Estados Unidos la relación se sentará sobre la base de cuatro pilares. En el primero, la canciller indica que la cooperación debe ser transparente y alineada a las estrategias y prioridades de desarrollo del país. “No habrá cooperación que sea obligada por favores políticos”, dice.
Preferencias arancelarias
La segunda base se trabajará para mantener y emplear el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) arancelarias que Bolivia tiene con Estados Unidos. Además, se gestionará el aprovechamiento máximo de las cuotas ampliadas de exportación de azúcar al país del norte. Esta última medida tenía un avance con el exgobierno.
En el tercer punto, la colaboración se referirá a temas como las violaciones a la propiedad intelectual, la protección al patrimonio intelectual y la lucha contra el lavado de dinero y la corrupción. La canciller Longaric destaca que este acápite se “respetará el marco legal de cada país”.
Por último, la ministra de Relaciones Exteriores señala que labor en el tema de narcotráfico se centrará en la coordinación con otros países y organismos que no solo sean de Estados Unidos. Así, la asistencia se basará en un trabajo multinacional, pero respetando también el marco legal de cada uno de los países. Longaric añade que en este punto se trabajará en el cumplimiento de los acuerdos bilaterales en materia de lucha contra el narcotráfico y trata y tráfico de personas.
El encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Bolivia, Bruce Williamson, en el almuerzo empresarial denominado “Las relaciones exteriores de Bolivia con Estados Unidos y el mundo”, organizado el 12 de diciembre por la Cámara Americana de Comercio (Amcham), admitió que la relación con Bolivia ahora “está en otra época” y veía tan lejano este nivel de coordinación entre ambos gobiernos.
“A corto plazo debemos buscar mecanismos para respetar el comercio y las inversiones entre nuestros dos grandes países; específicamente queremos que los empresarios aprovechen de mejor manera posible el SGP (…) Hay mucho por hacer. El Gobierno (de Bolivia) y el sector privado juntos tienen que trabajar para crear nuevos mercados para el país en la región, Norteamérica y Europa”, declaró Williamson.
Bolivia y Estados Unidos vivieron relaciones tensas desde la expulsión de embajadores de ambas naciones en 2008. El expresidente Evo Morales expulsó a Philip Goldberg acusándolo de cometer actos de injerencia en la política nacional.
El Deber





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