A veces se piensa que las historias sobre asesinos en serie ocurrieron hace decenas de años, cuando todavía no había análisis de ADN o de métodos tecnológicos para dar con los autores de los asesinatos. Sin embargo, Niels Högel, es un enfermero alemán que fue juzgado en 2019 por la muerte de alrededor de 150 de sus pacientes.
“Sé que mis acciones han sido terribles. Les pido disculpas a todos y a cada uno de ellos por todo lo que les he hecho a lo largo de los años”, dijo el trabajador de la salud luego de que lo condenaran a prisión perpetua por el asesinato de 85 pacientes (no pudieron probar su participación en el resto de muertes).
Igualmente, con esta cifra, se convirtió en el mayor asesino en serie de Alemania en la posguerra y le negaron la posibilidad de acceder a la libertad condicional cuando cumpliese 15 años de prisión.

El detalle que podría haberle salvado la vida a un centenar de personas
En 1999, Högel empezó a trabajar en la Unidad de Terapia Intensiva de Cirugía Cardíaca de la Clínica Oldenburg. Inmediatamente, la cantidad de reanimaciones y de muertes aumentó y cuando la dirección del nosocomio decidió investigar, notó que el 58% de los casos se dieron mientras este enfermero estaba de servicio.
Por ello lo trasladaron hacia el área de anestesiología, pero al poco tiempo, el jefe del área se dio cuenta de que sucedían muchas «emergencias» cuando estaba Högel. Además, las tres semanas que él estuvo de vacaciones, el número de muertes bajó considerablemente.
Cuando se volvió a presentar, le ofrecieron elegir entre trabajar como camillero o renunciar, con una buena carta de recomendación. El alemán eligió la segunda opción y si bien desde el hospital se desligaron del problema, enviaron al asesino a otro lugar.
Agencias











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