Un joven de 27 años ha sido apodado en Estados Unidos como “el hombre más desafortunado del mundo” debido a que sufre una enfermedad rara que le hace experimentar síntomas parecidos a la gripe cada vez que tiene relaciones sexuales.
El extraño caso del hombre está documentado en un estudio publicado en la revista Urology Case Reports por un equipo de médicos, que descubrió que padece el “síndrome de enfermedad Posorgásmica” y que no es el único.
La rara condición, que lo llevó a una profunda depresión, comenzó aproximadamente una década antes, por lo que el joven «evitaba activamente» tener relaciones sexuales.
Además, las glándulas linfáticas en su cuello y rostro se inflamaban durante el acto y la situación empeoraba al llegar al clímax. «Debido a la naturaleza angustiosa de sus síntomas, evitó activamente cualquier actividad sexual o relaciones románticas», escribieron los especialistas.
Los científicos describieron su extraña patología como una respuesta alérgica o autoinmune a su propio esperma, lo que provocó síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, tos, estornudos, debilidad muscular, así como problemas de concentración, memoria e incluso del habla.
Por extraño que parezca el caso descrito, ciertamente no es único. Hasta el momento, los científicos han descubierto casi 60 personas afectadas por esta rara y grave afección conocida como síndrome de enfermedad posorgásmica (POIS). De hecho, se describe cada vez más como una causa de disfunción sexual en los hombres, pero debido a que es tan raro e inusual, a menudo se diagnostica erróneamente.
El doctor Andrew Shanholtzer, uno de los autores de la investigación, explica que, si bien se desconoce la causa exacta de POIS, se cree que comienza después de una infección o lesión en los testículos, que provoca la filtración de cantidades microscópicas de esperma en el torrente sanguíneo, lo que desencadena una respuesta inmunitaria.
Normalmente, el esperma tiene una membrana que lo separa del resto del cuerpo, pero si esta se daña, el cuerpo puede volverse contra sí mismo.
«Las células inmunitarias del cuerpo están entrenadas para atacar cualquier sustancia extraña que se encuentre», sostuvo Shanholtzer.











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