Shinzo Abe, que murió este viernes víctima de un ataque con arma de fuego en un mitin, batió récords como el primer ministro más longevo de Japón, resistiendo a varios escándalos político-financieros. Casi dos años después de que problemas de salud lo obligaron a dejar el cargo a los 67 años.
Su primer período fue turbulento, acosado por escándalos y disputas, y terminó con su abrupta renuncia un año después. Inicialmente dijo que renunciaba por motivos políticos, pero luego admitió que sufría de un problema de salud. Se postuló nuevamente, y volvió a la jefatura de gobierno como un salvador en diciembre de 2012.
En el escenario internacional, Abe adoptó una línea dura con Corea del Norte, pero asumió un papel de pacificador entre Estados Unidos e Irán.
Priorizó una relación personal cercana con el expresidente estadounidense Donald Trump para proteger la relación entre los dos países del nacionalismo de Trump, y buscó enmendar los vínculos con Rusia y China.
Pero su popularidad declinó desde el inicio de la pandemia del coronavirus, ya que el acciona de su gobierno fue considerado demasiado lento y confuso.
Durante mucho tiempo se aferró a la esperanza de mantener los Juegos Olímpicos de Tokio en el verano boreal de 2020, que iban a ser el punto culminante de su mandato.
Luego que se conoció la noticia del ataque a balazos al ex primer ministro varios países difundieron sus condolencias y condenas por el hecho, entre ellos EEUU, Rusia, China y la Unión Europea.
Agencias











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