Ahoradigital – Alrededor de 300 estaciones de servicio de Paraguay habrían cerrado debido a la pérdida de rentabilidad provocada por el incremento sostenido del precio internacional del petróleo y sus derivados, según alertó la Asociación de Propietarios y Operarios de Estaciones de Servicios y Afines (APESA).
El presidente de APESA, Víctor Yambay, señaló que el sector atraviesa una situación crítica después de cinco reajustes consecutivos en los precios de los combustibles. Además, indicó que otras 50 o 60 estaciones se encuentran en venta o buscan ser alquiladas.
El dirigente explicó que el aumento de los costos de reposición está reduciendo los márgenes de las estaciones, mientras las ventas también registran una caída. Según su versión, muchas empresas están teniendo dificultades para sostener el capital operativo necesario para continuar funcionando.
La presión se trasladó nuevamente a los precios. Esta semana, algunos emblemas privados incrementaron hasta G. 600 por litro el precio del diésel, mientras el gasoil común se aproxima a los G. 9.000 por litro en varias estaciones.
El escenario está relacionado con la escalada internacional del petróleo y de los combustibles refinados. El Brent llegó recientemente a superar los 100 dólares por barril, en medio de las restricciones en el mercado energético internacional y las tensiones en Medio Oriente.
Mientras las empresas privadas ajustan sus precios, Petropar mantiene por ahora sus tarifas, una diferencia que, según APESA, genera distorsiones dentro del mercado paraguayo. La petrolera estatal sostiene que todavía cuenta con inventarios que le permiten amortiguar temporalmente el incremento internacional.
La situación paraguaya vuelve a poner bajo presión al sector de los combustibles y genera preocupación por el impacto que los mayores costos de transporte y logística puedan tener sobre el resto de la economía.
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