Una manifestación con el Duomo de fondo y once invitados de lujo, representantes de partidos de ultraderecha de media Europa que han desembarcado en Milán para aparecer junto al ministro del Interior italiano y líder de la Liga, Matteo Salvini, en su ofensiva xenófoba para conquistar las instituciones europeas. Entre los que subirán al escenario hay dos figuras de peso, la francesa Marine Le Pen y el holandés Geert Wilders. Decenas de autobuses han llegado desde toda Italia para apoyar esta suerte de internacional ultraderechista en el mayor acto electoral de la Liga durante esta campaña para las elecciones europeas.
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El objetivo de los ultraderechistas es lograr que 100.000 personas escenifiquen una demostración de fuerza para lograr su ansiado grupo extremista en Bruselas. “100.000 italianos para hacer historia”, decían sus organizadores. Es decir, el doble de personas que reunió Salvini en febrero del año pasado, cuando juró sobre la Biblia en la misma plaza del Duomo. El líder de la Liga se juega mucho en este acto. Debe quedar bien con sus aliados europeos, un grupo variopinto. Además de Le Pen, que puede ganar en Francia con Reagrupación Nacional al partido En Marcha de Emmanuel Macron, y el euroescéptico de extrema derecha holandés, Geerg Wilders; se encuentran en Milán representantes de Alternativa para Alemania, el FPÖ austríaco, así como ultras venidos de Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Estonia, Flandes, Dinamarca y Finlandia. No está prevista la participación de nadie de Vox, y la Liga no ha aclarado por qué.
El objetivo de los ultraderechistas es lograr que 100.000 personas escenifiquen una demostración de fuerza para lograr su ansiado grupo extremista en Bruselas.
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“Estar aquí es importante para dar fuerza a nuestro Matteo Salvini, que está siendo atacado por todos lados, por sus adversarios y también en el Gobierno”, comenta Jenny, una italiana que ha venido desde Roma horas antes de que empiecen los parlamentos. Alcaldes y figuras políticas de la Liga harán una pequeña marcha por las calles de Milán hasta la plaza del Duomo, donde comenzará el acto a partir de las 16.30.
En la plaza ya está todo preparado, con propaganda liguista –entre los carteles no se hace mención a ninguno de los otros partidos, por paradójico que sea- por todos lados. También se suceden los paraguas, porque la lluvia va cayendo a trompicones. Pero quizás lo que más ha ensombrecido el inicio de la reunión es la crisis en sus aliados austríacos del FPÖ, que a Milán han enviado un eurodiputado. El Gobierno de coalición de conservadores y ultraderechistas en Austria se tambalea después de que este sábado haya dimitido el vicecanciller ultra, Heinz-Christian Strache, porque ha salido a la luz un vídeo de julio del 2017 en el que este supuestamente negocia favores económicos con la presunta hija de un oligarca ruso a cambio de respaldo en las elecciones generales que Austria iba a celebrar en octubre de ese año.
Lo que más ha ensombrecido el inicio de la reunión es la crisis en sus aliados austríacos del FPÖ, que a Milán han enviado un eurodiputado
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Tampoco Salvini pasa por sus mejores momentos. El viceprimer ministro italiano está agotado tras unas semanas muy intensas, repletas de rifirrafes constantes con el Movimiento 5 Estrellas, su socio de Gobierno. Las últimas encuestas que se podían publicar señalaban que ha tocado techo y comienza a perder apoyos, aunque siga encabezando los sondeos. No ha ayudado que uno de sus colaboradores esté siendo investigado por presuntamente haber aceptado sobornos de un empresario vinculado con la mafia.
Pero hoy en Milán, todo esto da igual.“Aquí estamos para apoyar en todo a nuestro Capitano”, señala Mari, una liguista que viste todos los colores y banderas corporativas. “Por fin ha conseguido unir a todos los partidos al lado de Italia y ya no somos los últimos en Europa”.
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La Vanguardia








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