La candidata derechista Keiko Fujimori se acercaba a ser la próxima presidenta de Perú al aventajar este jueves en cerca de 40.000 votos al izquierdista Roberto Sánchez, cuando restaban por escrutarse alrededor de 113.000 votos de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el 7 de junio. Distintos medios internacionales daban al final de la tarde por virtual ganadora a Fujimori.
Con el 99,39% del escrutinio, obtiene el 50,1% de los votos válidos al sumar 9.158.662 sufragios frente al 49,9% de Sánchez, que registra 9.119.096 apoyos.
La diferencia entre ambos es de 39.566, cuando restan por contabilizarse 565 actas con observaciones, que siguen en manos de los jurados electorales, la mayoría de la capital Lima, donde la líder del partido fujimorista Fuerza Popular es la más votada, en detrimento del líder del partido Juntos por el Perú.
La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) no había salido a declararse ganadora de la contienda hasta anoche. Tampoco Sánchez, que compite en nombre del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), reconoció una derrota y, por el contrario, convocó para este viernes a sus seguidores a movilizarse contra los resultados, al considerar que hubo supuestas irregularidades en el voto exterior.
Fujimori tiene todo de cara para ser elegida presidenta en su cuarto intento, luego de haber sido derrotada en la segunda vuelta de las tres elecciones anteriores ante el izquierdista Ollanta Humala (2011), el derechista Pedro Pablo Kuczynski (2016) y el izquierdista Pedro Castillo (2021). Será la tercera elección consecutiva en Perú que se decide por unas pocas decenas de miles de votos, después de que Kuczynski y Castillo ganasen a Fujimori por una exigua diferencia de apenas 40.000 votos.
Así, el fujimorismo volverá a gobernar en Perú veintiséis años después de que Alberto Fujimori dimitiese por fax desde Japón tras descubrirse un gigantesco escándalo de corrupción en el aparato estatal a cargo de su mano derecha, el asesor Vladimiro Montesinos.
Keiko Fujimori hizo una campaña con una reivindicación absoluta del gobierno de su padre, alabado por unos por sentar las bases del crecimiento económico del país y derrotar a los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), pero denostado por otros por los delitos de lesa humanidad cometidos bajo su gobierno y la corrupción. A la elección del pasado 7 de junio estaban convocados a las urnas más de 27,3 millones de peruanos para elegir a la opción que gobernará el país para los próximos cinco años (2026-2031), tras una década de inestabilidad política con ocho presidentes en ese tiempo, por una sucesión de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.
Fuente: EFE








