La Guardia Costera de los Estados Unidos (EEUU) confirmó este jueves que los cinco ocupantes que iban a bordo del sumergible Titán, desaparecido en el Atlántico, murieron tras registrarse una “implosión catastrófica”.
Los restos del sumergible se encontraron a 500 metros del fondo del mar, cerca de los restos del Titanic.
Las autoridades informaron que ahora se debe determinar en qué momento sucedió la implosión, que quitó la vida a estas personas.
A bordo viajaban el millonario británico Hamish Harding, presidente de la compañía Action Aviation; el paquistaní Shahzada Dawood, vicepresidente de Engro, y su hijo Suleman -ambos también con nacionalidad británica-; el experto buceador francés Paul-Henri Nargeolet; y Stockton Rush, director general de OceanGate Expeditions, la compañía que opera el sumergible, y que cobraba 250.000 dólares por turista.
Los restos del sumergible fueron hallados en la “zona de búsqueda de un ROV, un vehículo operado remotamente, cerca del Titanic”.
La búsqueda, en la que participaro barcos, robots y aviones, entró este jueves en una fase crítica, pues las 96 horas de oxígeno de emergencia de que disponía el sumergible Titan de la empresa OceanGate Expeditions se habrían agotado en la mañana del jueves.
Seguridad
En los últimos días salió a la luz un informe sobre las posibles deficiencias de seguridad de la nave.
El exdirector de operaciones marinas de OceanGate Expeditions, la empresa fabricante, David Lochridge, despedido por haber cuestionado la seguridad del Titan, mencionó en una demanda judicial el “diseño experimental y no probado” del sumergible.
Según Lochridge, un ojo de buey de la parte delantera del aparato fue concebido para resistir la presión a 1.300 metros de profundidad y no a 4.000 metros.
Viaje “aterrador”
Tom Zaller, director ejecutivo de la compañía que organiza la exposición del Titanic, contó a la AFP su experiencia hace 23 años en una inmersión similar a la del domingo para visitar los restos del naufragio más famoso de la historia.
“A medida que bajas más y más, se vuelve más oscuro”, y más “frío”. Tras ver el vídeo que grabó de sí mismo en las profundidades marinas, vio que “estaba completamente aterrorizado”.
“Estuve en ese sumergible por doce horas con todo marchando de acuerdo al plan”, comentó, pero “no me puedo ni imaginar” lo que es estar varios días encerrado en un habitáculo donde no hay espacio para moverse, ni para ir al baño.
AGENCIAS






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