Ahoradigital – La violencia volvió a sacudir el sistema penitenciario de Ecuador. Al menos ocho reclusos murieron y otras diez personas resultaron heridas tras registrarse dos episodios violentos en las cárceles de El Inca, en Quito, y Latacunga, según informó el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI).
Los hechos ocurrieron el jueves 22 de octubre y rompieron un periodo de relativa calma en las prisiones ecuatorianas, después de las intervenciones impulsadas por el Gobierno del presidente Daniel Noboa para recuperar el control de los centros penitenciarios.
De acuerdo con el reporte oficial, cuatro internos fallecieron en la cárcel de El Inca y otros cuatro en el centro penitenciario de Latacunga. Las diez personas heridas reciben atención médica. Las autoridades no precisaron si entre los lesionados hay agentes penitenciarios.
Investigan los hechos y anuncian traslados
El SNAI informó que los presuntos responsables de los ataques fueron identificados y que serán trasladados a la prisión de máxima seguridad El Encuentro, construida por el Gobierno ecuatoriano para albergar a internos considerados de alta peligrosidad.
Mientras tanto, el Bloque de Seguridad mantiene activos los protocolos y ejecuta operativos en los centros afectados para recuperar y preservar el orden.
Aunque las autoridades todavía no detallaron oficialmente las causas de los hechos, reportes preliminares apuntan a posibles enfrentamientos entre organizaciones criminales que operan dentro de las cárceles.
La crisis penitenciaria sigue siendo un desafío para Noboa
Ecuador enfrenta desde hace varios años una grave crisis de seguridad, con organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas que han extendido su influencia dentro y fuera de las prisiones.
Las cárceles se convirtieron en escenarios recurrentes de enfrentamientos entre bandas rivales, con cientos de reclusos muertos desde 2021.
El ministro del Interior, John Reimberg, también relacionó los episodios violentos con la detención de la excandidata presidencial Luisa González, ocurrida el mismo jueves. Sin embargo, no presentó pruebas que permitan establecer una conexión entre ambos acontecimientos.
Los nuevos hechos vuelven a poner a prueba la estrategia de seguridad del Gobierno ecuatoriano, que mantiene operativos e intervenciones penitenciarias para contener a las organizaciones criminales y restablecer el control estatal.
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