En una de sus últimas conferencias matutinas del año, el mandatario mexicano confirmó que su Gobierno aceptó cooperar intensivamente con Washington para reforzar el control fronterizo en el sur del territorio azteca, donde migrantes provenientes de Centro y Suramérica se han aglomerado a lo largo del 2023 con un solo objetivo: llegar a Estados Unidos.
«El acuerdo es que sigamos trabajando juntos, tenemos una propuesta para reforzar nuestros planes de lo que venimos haciendo», sostuvo López Obrador para los medios locales en su conferencia, donde agregó que aunque las medidas iniciales serían reforzar, nuevamente, la frontera sur, no se trata de «solo contención» sino de una mirada total en torno al fenómeno migratorio.
AMLO fue enfático en que buscaría reducir el flujo de migrantes guatemaltecos, hondureños, venezolanos, cubanos, haitianos y ecuatorianos, aunque ello no significa que solamente buscará forjar acuerdos con Estados Unidos para endurecer sus políticas, insistiendo en que ambas naciones tienen que cooperar para enfrentar las causas de la migración latinoamericana y no considerarla como un acontecimiento aislado de la situación política de la región.
«Primero a ver si logramos llevar a cabo el plan de desarrollo para pueblos de América Latina y el Caribe que hemos propuesto que no ha habido la respuesta, porque eso es atender las causas», sentenció el mandatario izquierdista, mostrando su apoyo a la estabilización política en Guatemala, a donde ha sido invitado a la investidura presidencial de Bernardo Arévalo, el próximo 14 de enero.
Llamada Biden – AMLO: Cuba y Venezuela en el centro de las conversaciones
El 21 de diciembre, los equipos de los presidentes de Estados Unidos y México confirmaron que ambos mandatarios entablaron una conversación telefónica por la mañana y revelaron que el manejo de la crisis migratoria en su frontera había sido el objeto principal de la comunicación presidencial. Sin embargo, cada mandatario sugirió un enfoque distinto para lidiar con la problemática.
Desde Washington, el portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, mencionó más detalles sobre el contenido de la llamada, concentrándose principalmente en las peticiones de Biden para que el Gobierno mexicano cooperé con «medidas adicionales» para conseguir la reapertura de dos importantes puntos de acceso que permanecen saturados en ambos lados: Eagle Pass y Lukeville.
En Texas, el pueblo de Eagle Pass representa un ‘hub’ internacional para la migración, siendo una comunidad fronteriza y conectada con la ciudad mexicana de Piedras Negras, Coahuila, con un puente transfronterizo que ha convertido a esta zona en uno de los pasos migratorios más transitados de la frontera. Hoy, alrededor de 5.000 migrantes se encuentran durmiendo en la intemperie esperando ser procesados por agentes fronterizos.
Por otro lado, el jefe de Estado mexicano enfatizó en que, aunque las medidas de contención y control migratorio son de evidente importancia, es importante «destrabar conflictos políticos» en América Latina, en favor de ayudar al desarrollo de los países en la región y atenuar el éxodo migratorio. AMLO fue preciso en mencionar dos ejemplos concretos: Cuba y Venezuela.
El mexicano fue claro en las intenciones de su Gobierno de continuar funcionando como un interlocutor entre Estados Unidos y los dos países latinoamericanos, remarcando la importancia de negociar las sanciones contra Caracas y atenuar el bloqueo contra La Habana para dejar de «alentar» la migración en la región.
Además, López Obrador adelantó que el 27 de diciembre se reunirá con una delegación estadounidense en el Palacio Nacional para abordar personalmente el aumento de los flujos migratorios y las perspectivas para 2024.
El equipo de Washington será encabezado por el secretario de Estado, Anthony Blinken; el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y la asesora en materia de seguridad de la Casa Blanca, Elizabeth Sherwood.
Del tapón del Darién a Ciudad Juárez, la migración desde Suramérica llega a cifras históricas
En un año con picos históricos en los flujos migratorios de la región, uno de los cruces más peligrosos del mundo también experimentó un alza histórica en el número de personas que pasaron por sus escabrosos terrenos. Las autoridades panameñas informaron que el registro de migrantes en tránsito por el Darién de este 2023 superó al doble de los registrados el año pasado, cuando se batieron los récords históricos de cruces.
Migrantes son fotografiados a su llegada a la Estación de Recepción de Migrantes en Lajas Blancas, provincia de Darién, Panamá, el 6 de octubre de 2023. La selva de Darién, en la frontera con Colombia, se ha convertido en un corredor para los migrantes de América del Sur que intentan llegar a Estados Unidos a través de América Central y México.AFP – ROBERTO CISNEROS
Fueron unas 518.782 personas las que, hasta el pasado 20 de diciembre, cruzaron por la complicada frontera natural entre Panamá y Colombia, según cifras de las autoridades migratorias panameñas.
Del total de migrantes, 326.589 fueron venezolanos, 56.328 ecuatorianos y 45.628 haitianos, todos buscando salir de las profundas crisis políticas y violencias que enfrentan sus países.
Además, el 2023 fue el año con más cruces de niños por la selva del Darién en toda la historia.
«Este 2023 ha sido un año en que se ha batido un récord. Han pasado más de 100.000 niños, niñas y adolescentes, de ellos el 50% son menores de cinco años», afirmó Johana Tejada López, experta de la UNICEF, ante la agencia de noticias EFE.
En medio de un cierre de año lleno de incertidumbre en la región y con las elecciones presidenciales en México y Estados Unidos a la vuelta de la esquina, la crisis migratoria no conoce de tintes políticos. Las cifras de migrantes crecen año con año, en una situación a la que los gobiernos regionales no han sabido dar una solución.
Entre las preocupaciones por los maltratos y violaciones a los derechos humanos de los migrantes en el sur de México y las presiones políticas, impulsadas por lobbies conservadores, desde la Casa Blanca, México se plantea un año más el enfoque en el manejo de la crisis migratoria.