Desde la oposición fustigaron con dureza el primer mensaje al país del presidente Luis Arce al considerar que estuvo marcado por el tono confrontador, concentrado en el pasado, lleno de odio y con reciclaje de promesas incumplidas en el anterior periodo al mando de Evo Morales.
“En una sesión bochornosa Arce insultó y descalificó -otra vez- a gestión pasada… y recicló promesas incumplidas de 14 años. Atolondrado y aturdido, con cabeza gacha, sin despegar los ojos del papel, leyó a toda la velocidad la evidencia que él no manda, ni sabe dónde va”, escribió el expresidente Jorge Tuto Quiroga en sus redes sociales.
PUBLICIDAD
Por esta misma vía, el jefe de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina señaló que fue un discurso “sin perspectivas que incluyan a todos los bolivianos. Sin un plan concreto para ayudar a los que ahora sufren la crisis. Un discurso defensivo, que no inspira”.
“En lo político: Maniqueo. Confrontacioncita. Odiador. Torpe. Una pena. En lo económico: Antes de nosotros las trabas neoliberales. Ahora las maravillas del proceso de cambio. Datos torturados, medias verdades. Muy pobre”, opinó el analista Gonzalo Chávez, citado por el diario Los Tiempos.
Desde la ALP y dando la espalda a la testera en señal de protesta mientras hablaba Arce, la diputada Luisa Nayar cuestionó que Arce haya acudido al lugar “a seguir dando un discurso de odio, de discriminación, de mentiras, con la falsa narrativa del golpe de Estado”.
“Lamentamos que el presidente haya sido un mentiroso contumaz el día de hoy. Rechazamos su discurso, no es a nombre de Bolivia, es en nombre de un grupo pequeño que tiene el poder para sus propios. Bolivia necesita vacunas, necesita salud, no necesita cifras mentirosas y manipuladas”, señaló la senadora de Creemos, Centa Rek, en plaza Murillo.
“Se ha armado un alboroto porque no vamos a permitir que el presidente aproveche su ventaja para mentirle al pueblo boliviano, para negar el fraude”, decía Erwin Bazán, diputado de esta misma tienda, en una transmisión en vivo por Facebook, mientras se escuchaba de fondo el griterío entre oficialistas y opositores.
Opinión







Comentarios