El Partido Demócrata Cristiano (PDC), la organización política que llevó a Rodrigo Paz a la Presidencia, quedó nuevamente expuesto a una fractura interna. Mientras una facción encabezada por Roberto Castro ratificó este jueves su respaldo al Gobierno, la dirigencia nacional del partido sostiene que el PDC dejó de apoyar a la administración de Paz después de diez meses de gestión.
La división quedó plasmada en dos posiciones enfrentadas.
Por un lado, legisladores afines a Castro defendieron la necesidad de preservar la gobernabilidad y respaldar las decisiones del presidente que consideren correctas dentro de la Constitución y las leyes.
“Respaldamos la estabilidad democrática y la gobernabilidad del Gobierno de Rodrigo Paz”, afirmó Castro, quien además es presidente de la Cámara de Diputados y delegado titular del PDC ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Sin embargo, el respaldo de esta facción no supone una adhesión irrestricta al Ejecutivo.
Castro remarcó que “gobernabilidad no significa subordinación” y sostuvo que acompañar al Gobierno tampoco implica renunciar a la fiscalización.
La posición del bloque es respaldar las medidas que considere correctas, observar aquellas que deban ser corregidas y exigir resultados al Ejecutivo.
La dirigencia del PDC le retira el respaldo
La otra facción está encabezada por el presidente del PDC, Óscar Trujillo, quien anunció el alejamiento oficial de la organización política del Gobierno de Paz y del vicepresidente Edmand Lara.
La dirigencia cuestiona que, después de diez meses, la administración no haya dado respuestas suficientes frente a la crisis económica y a problemas como la falta de gasolina, diésel y dólares.
Trujillo incluso había advertido que el partido estaba dispuesto a retirar su respaldo si el Gobierno no asumía medidas rápidas para enfrentar la crisis.
La dirigencia disidente también desconoce la autoridad de Roberto Castro y sostiene que el sector encabezado por Trujillo es el reconocido por el Tribunal Supremo Electoral.
Además, anunció acciones ante el TSE relacionadas con la reciente proclamación de Castro para una posible reelección en la Presidencia de la Cámara de Diputados.
Una pelea que llega al Legislativo
La fractura no se queda en la estructura partidaria. También amenaza con trasladarse directamente al funcionamiento de la Asamblea Legislativa.
La dirigencia disidente advirtió que podría activar mecanismos internos de control y disciplina contra los legisladores que se aparten de la línea partidaria. Incluso sostuvo que los curules corresponden al partido y no a los legisladores individualmente.
Mientras tanto, la facción de Castro sostiene que las diferencias deben resolverse dentro de los mecanismos orgánicos y estatutarios del PDC y no trasladarse al funcionamiento del Estado.
Bismarck Villanueva, secretario general del partido, llamó a los legisladores a ejercer su función con independencia y responsabilidad y afirmó que el PDC no será “opositor de nuestro propio proyecto político”.
Un partido dividido en el momento más delicado del Gobierno
La disputa revela una contradicción política de fondo: el partido que llevó a Paz al poder ya no tiene una posición única frente a su propio Gobierno.
Mientras una parte del PDC considera que retirar el respaldo debilitaría la capacidad del Estado y afectaría la gobernabilidad, la otra sostiene que el Ejecutivo se alejó de la población y no respondió a la crisis.
Castro defendió su posición señalando que su responsabilidad está con Bolivia y la democracia, mientras la dirigencia partidaria insiste en que es momento de exigir resultados y corregir el rumbo.
Así, a diez meses de gestión, el PDC enfrenta una nueva disputa por el control de su estructura y por la línea política que deberá asumir frente al Gobierno de Rodrigo Paz: respaldarlo para garantizar gobernabilidad o retirarle el apoyo para exigir un cambio de rumbo.
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