La expresidenta Jeanine Áñez reivindicó este miércoles los seis años de su asunción a la Presidencia el 12 de noviembre de 2019, tras la renuncia de Evo Morales y la crisis social y política.
“El 12 de noviembre de 2019 asumí la Presidencia de Bolivia en consideración del estado de necesidad y la activación de la sucesión constitucional”, escribió Áñez, quien gobernó el país hasta las elecciones de 2020.
La exmandataria sostuvo que tomó aquella decisión “para garantizar la continuidad democrática”, luego de que la anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y convocó a nuevos comicios. “No me arrepiento y volvería a aceptarla, aun cuando significó una persecución política cruel, injusta e ilegal, que me privó de mi libertad durante casi cinco años”, añadió.
Jeanine Áñez
Áñez fue liberada el pasado 5 de noviembre, tras la anulación de la sentencia por el denominado caso Golpe de Estado II, en el que había sido condenada a 10 años de prisión. La sentencia absolutoria del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a favor de Jeanine Añez, reivindica la sucesión presidencial que se desarrolló en 2019.
El Tribunal consideró que esos actos no constituyeron delito, sino que respondieron a una necesidad constitucional ante el vacío de poder, cuyo objetivo fue preservar el orden democrático y “evitar un caos mayor” al que sufría el país.
Además, el TSJ ratificó que el proceso contra Áñez debió tramitarse mediante un juicio de responsabilidades y no en la vía ordinaria.
Mensaje
En su mensaje, Áñez expresó además su esperanza en el nuevo gobierno del presidente Rodrigo Paz, elegido el 19 de octubre de 2025, y en la posibilidad de que el país retome el “camino del entendimiento”.
“Hoy, como la inmensa mayoría del pueblo boliviano, uno mi fe y mis mejores augurios a la esperanza en que el gobierno elegido en las urnas conduzca a Bolivia por el camino de la reconciliación, la libertad, la justicia y la transparencia”, escribió.
La exmandataria, que permaneció casi cinco años privada de libertad, dijo confiar en que el país pueda dejar atrás los enfrentamientos políticos y reconstruir un Estado “al servicio de todos los bolivianos”.
Morales había renunciado a la Presidencia a las 16.50 del 10 de noviembre. Lo hizo en medio de una fuerte convulsión política y social, derivada de una denuncia de supuesto fraude electoral en las elecciones generales del 20 de octubre de 2019.
2019
Dos días después, la entonces senadora de minorías asumió, primero, la titularidad de la Cámara Alta. Luego, la Presidencia del Estado, en sendos actos en la Asamblea Legislativa sin quorum reglamentario ni la presencia de los legisladores del Movimiento Al Socialismo (MAS), que entonces ostentaba la mayoría parlamentaria.
A seis años de los hechos, el debate político sobre esos hechos aún está vigente. Miembros del MAS y sus allegados aún califican esas acciones como un “golpe de Estado”. Mientras que años y sectores de derecha defienden una “sucesión impecable” y en las últimas semanas una “necesidad constitucional”.
La Razón









