El exmandatario Evo Morales y el presidente Luis Arce salen desportillados de las subnacionales y la oposición queda menoscabada. Después de finalizar el cómputo, analistas ven que Morales y Arce quedan con una imagen deteriorada y que la oposición, que emergió en 2020, está casi borrada del mapa político territorial.
En comparación a las subnacionales de 2015, el partido azul perdió votos en El Alto y en al menos siete capitales (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Sucre y Potosí), y sólo logró mayor respaldo en Oruro y Sucre.
En Potosí y Trinidad se registra su mayor pérdida, con una diferencia negativa del 20% y 18%, respectivamente, respecto a 2015.
En términos generales, las fuerzas contrarias al partido azul ganaron en La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Potosí y Tarija. El MAS triunfó en la ciudad de Oruro, y en el caso de Sucre da pelea (habrá repetición de votos en tres mesas). En El Alto, Cobija y Trinidad, el MAS perdió frente a líderes que su cúpula dirigencial descartó.
En el caso de gobernaciones, respecto a 2015, el MAS perdió votos en seis gobernaciones y sólo en tres ganó más apoyo.
Para el analista y director de Pukara Pedro Portugal estas cifras son “desastrosas”, tomando en cuenta los recursos políticos y materiales que utilizó el partido de Gobierno en busca de imponerse.
“Toda la campaña, los chantajes, incluso prebendas para revertir la voluntad popular se estrellaron contra un muro”, señaló Portugal, quien enfatizó que el MAS hubiera obtenido mejores resultados si comprendía la demanda de los sectores sociales, en lugar de aplicar el “dedazo”.
Durante el proceso electoral, el presidente Arce expresó abiertamente su apoyo a candidatos del partido azul, guitarreó y lideró caravanas. (Además, se detectó que hubo postulantes que hicieron campaña con las vacunas).
Arce en más de una oportunidad insinuó que el Gobierno no podría trabajar con autoridades regionales que no sean de su línea política, lo que fue calificado de chantaje.
Morales, por su parte, emprendió una gira para impulsar la campaña a favor de sus candidatos. El presidente del MAS se movilizó, incluso, en aviones privados y helicópteros para su cometido.
Portugal dijo que pese a esos esfuerzos, Morales y Arce quedaron “desvalorizados y disminuidos”.
Para el analista político Paul Coca el que más perdió es Morales, porque se jugó la recuperación de su liderazgo. “Evo Morales se jugó su propia imagen. Los candidatos a dedo que él eligió en muchos sectores no han sido los vencedores. Se jugó que los militantes lo reconozcan otra vez como líder, que vuelvan a obedecerlo, a cumplir con lo que él instruya”, aseguró.
Al respecto, el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, señaló que hay intentos de hacer creer a la población que el MAS perdió apoyo, que ya no tiene respaldo de las organizaciones sociales, que está dividido o que no goza de la simpatía en ciertas regiones. Rechazó que se infiera que el MAS está debilitado.
“En El Alto, por ejemplo, no se puede interpretar de que el MAS como proyecto político haya perdido la plaza. En El Alto, el voto no es de la derecha, es el voto del pueblo y ese pueblo está identificado con el MAS. Lo mismo en Pando o Beni (…). Quizás hubo errores en algunas dirigencias regionales sobre las candidaturas, pero eso no significa que Evo Morales o que el MAS estén debilitados”, expresó.
Silva remarcó que los comentarios del supuesto debilitamiento del MAS datan de hace más de 10 años. Subrayó que el MAS es un proyecto líder a nivel nacional.
¿Y la oposición?
Los analistas observaron que la oposición que emergió en las elecciones de octubre 2020, Comunidad Ciudadana (CC) y Creemos, está casi borrada del mapa político territorial.
“Las oposiciones son las que más perdieron en estas elecciones subnacionales. Hay que reconocer que este sistema de partidos, que estaba emergente en oposición al MAS, está experimentado una debacle en el sistema de partidos y eso es preocupante”, aseveró la analista Erika Brockmann.
CC, que es cabeza de oposición en el Legislativo, presentó candidaturas -en alianzas y con variantes en su denominativo- en ocho de nueve gobernaciones y en alcaldías de ciudades capitales y El Alto. No obstante, en 10 plazas no logró ni el 5% (en cuatro municipios capitales y en seis de ocho departamentos en los que presentó candidatos a gobernadores). La capital cruceña es donde obtuvo su mejor votación con el 34,7%.
Creemos se enfocó en el sillón de la Gobernación cruceña y algunos municipios de Santa Cruz. Su logro más visible es la conquista de la Gobernación oriental. Aunque el mapa político se renueva con nuevas fuerzas regionales contrarias al MAS, el analista Franklin Pareja señaló que el equilibrio de poder es relativo. “A pesar de ser espacios democráticos aparentemente adversos, opositores, lo cierto es que no tienen la musculatura suficiente y quién realmente sigue controlando el poder es el Gobierno que concentra el 80% de los recursos económicos”, dijo.
Oficialistas y opositores en subnacionales
MAS De acuerdo a una comparación entre los resultados del cómputo de los comicios de este 7 de marzo y de los resultados de las elecciones de marzo de 2015, el MAS no consiguió mejores resultados de votación en El Alto y siete ciudades capitales del país. En los municipios de Potosí y Trinidad registró la mayor pérdida de su respaldo político, con una diferencia negativa de más del 18% respecto a las subnacionales del año 2015.
Oposición Las oposiciones que emergieron al MAS en las elecciones generales -Comunidad Ciudadana y Creemos- no lograron ganar espacios territoriales en los comicios subnacionales a excepción de Santa Cruz, donde el candidato de Creemos, Luis Fernando Camacho, ganó la gobernación, y el candidato a la alcaldía de Comunidad Ciudadana Gary Áñez se posicionó como uno de los dos más votados en una estrecha pugna electoral.
Pagina Siete










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