Ahoradigital – Las acusaciones del vicepresidente Edmand Lara contra el presidente Rodrigo Paz provocaron una nueva reacción dentro de la Asamblea Legislativa. Legisladores cuestionaron la actitud del segundo mandatario y le exigieron presentar pruebas que respalden sus denuncias contra el Gobierno.
Lara volvió a elevar el tono de sus críticas contra Paz y afirmó que el Presidente estaría “destruyendo” y “saqueando” el país. Además, sostuvo que se arrepiente de haber pedido el voto por la actual administración.
El vicepresidente incluso señaló que, si fuera necesario, respaldaría un eventual referéndum revocatorio contra él mismo y contra Paz.
“Si de aquí a dos años, en un revocatorio, tengo que salir a pedir el voto en mi contra para que me vaya con Rodrigo Paz, lo voy a hacer”, afirmó Lara.
“Que demuestre lo que está denunciando”
Las declaraciones generaron rechazo entre legisladores, que cuestionaron que el vicepresidente formule acusaciones públicas sin presentar elementos que permitan comprobarlas.
El pedido es directo: si existen hechos de corrupción o irregularidades dentro del Gobierno, Lara debe presentar las pruebas y activar los mecanismos legales correspondientes.
El enfrentamiento profundiza además la fractura política entre Paz y Lara, quienes llegaron al poder como una fórmula conjunta y ahora mantienen posiciones cada vez más distantes.
La tensión ya no se limita a declaraciones cruzadas. Las diferencias alcanzan temas de gestión, decisiones del Ejecutivo y la relación entre el Gobierno y la Asamblea Legislativa.
Lara amenaza con revocatorio
El vicepresidente también planteó un escenario que hasta hace poco parecía impensable dentro del propio oficialismo: la posibilidad de que tanto él como Paz sean sometidos a un proceso revocatorio.
Su posición evidencia el nivel de deterioro de la relación entre ambos mandatarios, mientras sectores del Legislativo buscan que las acusaciones sean trasladadas del terreno político al ámbito de las pruebas y la justicia.
Por ahora, Lara mantiene su discurso de confrontación y asegura que continuará denunciando aquello que considera irregular dentro del Gobierno.
El desafío que le plantean sus críticos es ahora concreto: menos acusaciones y más pruebas.
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