El Gobierno promulgó un decreto que establece un incremento en el precio del diésel para los usuarios directos y grandes consumidores, de acuerdo un monto referencial establecido de acuerdo al mercado extranjero.
Esta medida representa el inicio de una transición hacia un esquema de indexación automática vinculado a los precios internacionales del mercado. Raúl Velásquez, especialista de la Fundación Jubileo, analizó las repercusiones de esta decisión y destacó que, si bien es un paso necesario para “sincerar” la economía del sector energético, la coexistencia de tarifas diferenciadas plantea desafíos para la estabilidad del mercado interno.
Entre los aspectos más positivos de la norma, Velásquez subraya la salida de una “fantasía de precios fijos” que duró 20 años y que solía depender de la voluntad política de las autoridades de turno.
Correo del Sur






