Cuando en plena campaña electoral Rodrigo Paz fue consultado sobre la presencia del argentino Fernando Cerimedo en una reunión privada, el entonces candidato presidencial buscó bajar el perfil de la relación: “Él ha sido profesor de mi hija”, respondió. Ante la pregunta directa sobre si era su asesor, Paz Pereira contestó: “No”.
Diez meses después, Cerimedo es una figura instalada en el núcleo del poder político boliviano. Sin cargo formal, sin despacho conocido dentro del aparato estatal y sin figurar en la estructura administrativa del Gobierno, llegó a ser reconocido oficialmente como asesor personal del presidente y mantuvo contacto directo con varias carteras de Estado.
Funcionarios de distintos ministerios explicaron en reserva a EL DEBER que el argentino realizaba llamadas para “orientar” e incluso “instruir” acciones comunicacionales y políticas, especialmente vinculadas con redes sociales. Su influencia, según esas fuentes, excedía por momentos una simple recomendación al Presidente y alcanzaba decisiones sobre la manera en que algunas reparticiones debían comunicar determinados asuntos.
Su arresto este martes en el aeropuerto Viru Viru, en el marco de la investigación por el ataque armado contra Nadia Beller, una política que fue excandidata a diputada por el MAS, volvió a colocar bajo la lupa la pregunta sobre las funciones que el extranjero cumplía en la administración del MAS.
La Policía informó que investiga diferentes hipótesis y busca determinar si el argentino tuvo algún grado de participación en el hecho. Fue detenido cuando pretendía abordar un vuelo internacional rumbo a Buenos Aires.
De “profesor” a asesor presidencial
El vínculo comenzó a quedar expuesto durante la campaña de 2025. Catalina Paz, hija del actual mandatario y una de las responsables de su estrategia digital, pasó por la Academia Numen, el centro de formación creado por Cerimedo.
La prensa argentina ya había informado el 25 de agosto de ese año, antes incluso de la segunda vuelta, que el consultor estaba ayudando a Paz en la estrategia electoral.
El 6 de octubre, luego de que se difundieran imágenes de ambos en un restaurante, Paz negó que Cerimedo fuera su asesor y explicó su presencia señalando que era profesor de su hija.
Pero después de la victoria electoral, el propio argentino dio otra versión. Consultado el 21 de octubre en Radio Splendid sobre si había asesorado a Paz, respondió: “Sí, sí, sí”. Ya instalado el nuevo Gobierno, su presencia se volvió más frecuente en el entorno presidencial y medios internacionales comenzaron a identificarlo directamente como asesor de comunicación del mandatario.
The Economist, por ejemplo, señaló en diciembre que había colaborado en la estrategia digital de la campaña boliviana y que continuaba trabajando con Paz como uno de sus principales asesores.
La confirmación más explícita llegó del propio Cerimedo en mayo de este año. “Soy asesor personal del Presidente”, afirmó durante una entrevista con Radio Rivadavia de Argentina.
Dos meses después, el entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, terminó de oficializar una relación que durante meses se había manejado en una zona gris.
“Es un asesor del Presidente, trabaja directamente con él”, señaló. Lupo aclaró, sin embargo, que Cerimedo no era funcionario público, no tenía oficina ni estacionamiento dentro del Gobierno y que su trabajo no era pagado por el Estado boliviano. Lo definió como un asesor “externo” y posteriormente aceptó la denominación de asesor “satélite”. Tampoco pudo precisar quién financiaba sus servicios.
Lupo reveló además que Cerimedo conversaba directamente con Paz, emitía criterios políticos y realizaba mediciones especializadas sobre redes sociales.
Durante la participación de Rodrigo Paz en el Foro Económico Internacional de CAF en Panamá, Cerimedo coordinó la agenda del mandatario. También estuvo en Estados Unidos para la reunión que el Jefe de Estado tuvo con Donald Trump en el contexto de la creación del Escudo de las Américas.
Un operador de campañas regionales
Cerimedo no llegó a Bolivia como un desconocido en el mundo de la comunicación política. Empresario, estratega digital y fundador de Numen Publicidad y de la plataforma La Derecha Diario, construyó durante los últimos años relaciones con diferentes expresiones de la derecha latinoamericana.
Su trayectoria política, sin embargo, comenzó lejos de ese espacio ideológico. Él mismo relató haber sido organizador de la Juventud Peronista en La Matanza, uno de los bastiones históricos del peronismo en la provincia de Buenos Aires.
Posteriormente trabajó en la campaña con la que Mauricio Macri buscó la reelección en 2019 y tuvo vínculos con el entorno de Jair Bolsonaro en Brasil. Su salto de mayor exposición ocurrió en Argentina durante la campaña presidencial de Javier Milei en 2023.
Según La Nación, Cerimedo tuvo bajo su responsabilidad parte de la organización de fiscales electorales del espacio libertario y reconoció haber utilizado trolls e inteligencia artificial para intervenir en algoritmos y posicionar determinados asuntos en las redes sociales. También fue uno de los intermediarios que hicieron posible la entrevista de Milei con el periodista estadounidense Tucker Carlson. Con el tiempo terminó distanciado del círculo presidencial argentino.
Cerimedo también reconoció públicamente que realiza lo que denomina “campañas negativas”: la difusión de información verdadera que un adversario político preferiría mantener fuera de la discusión pública.
Brasil y las controversias
Uno de los capítulos más polémicos de su trayectoria ocurrió después de las elecciones brasileñas de 2022.
Tras la derrota de Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva, Cerimedo realizó una transmisión en la que difundió cuestionamientos sin fundamento sobre la confiabilidad de las urnas electrónicas brasileñas. Su nombre apareció posteriormente en investigaciones sobre las redes que promovieron desinformación contra el sistema electoral y la documentación del Supremo Tribunal Federal todavía menciona aquella transmisión al reconstruir las operaciones de ese denominado núcleo de desinformación.
Cerimedo fue investigado por las autoridades brasileñas, pero no terminó acusado en el proceso penal por la tentativa de golpe de Estado.
En Argentina también registra un antecedente judicial. En 2016 fue condenado a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional por estafa y defraudación en una operación inmobiliaria vinculada con la venta del mismo departamento de Mar del Plata a dos compradores.
Ese recorrido —de La Matanza al entorno de Macri, Bolsonaro y Milei— antecedió su desembarco en Bolivia. Aquí llegó inicialmente como el profesor de marketing político de la hija del candidato. Después ayudó en la campaña, según su propia versión, pasó a asesorar directamente al Presidente.
El Deber




