Ahoradigital – El gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, expresó su preocupación por el nuevo precio referencial del diésel establecido para Clientes Directos y Grandes Consumidores, al advertir que la medida podría incrementar los costos de producción y afectar a la industria, el sector agropecuario e incluso a la gestión pública departamental.
Ayllón cuestionó los alcances del Decreto Supremo 5676, que fija un precio referencial inicial de Bs 18 por litro de diésel para estos sectores, y pidió al Gobierno nacional reconsiderar el impacto que la medida tendrá sobre las actividades productivas.
La autoridad puso como ejemplo a Fancesa, una de las principales industrias de Chuquisaca, cuya producción depende del uso de combustibles para el funcionamiento de su maquinaria. Advirtió que el incremento del precio del diésel elevará los costos operativos y podría obligar a revisar los precios de comercialización del cemento.
“No maten a la industria”, fue el pedido del Gobernador, quien planteó que, en lugar de generar mayores dificultades para el sector productivo, se deben buscar mecanismos para fortalecerlo. También recordó que Fancesa cuenta con participación pública a través de la Gobernación, la Alcaldía y la Universidad.
Ayllón señaló además que el impacto no se limitará al sector industrial. Según explicó, el diésel es un insumo fundamental para las actividades mecanizadas del agro, como la siembra y la cosecha, por lo que los pequeños y medianos productores podrían sentir con mayor fuerza el aumento de sus costos de producción.
El Gobernador también alertó sobre las consecuencias para las instituciones públicas. En el caso de la Gobernación de Chuquisaca, mencionó específicamente el uso de diésel en las tareas de mantenimiento de caminos que realiza el Servicio Departamental de Caminos (Sedcam).
El Decreto Supremo 5676 permite a YPFB comercializar diésel a Clientes Directos y Grandes Consumidores a un precio referencial de Bs 18 por litro, en una medida que apunta a reducir la carga fiscal vinculada a la importación del carburante. Sin embargo, Ayllón sostiene que el impacto sobre la producción y los costos debe ser reconsiderado.
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