La crisis económica que atraviesa el sector agrícola de los Valles Cruceños comienza a reflejarse en pérdidas millonarias, productores endeudados y familias que optan por abandonar el campo ante la falta de rentabilidad.
El presidente de Asociación de Fruticultores y Horticultores de Santa Cruz (Asofruth) Nue Morón, informó que alrededor de 5.000 productores agrupados en 45 organizaciones atraviesan una situación crítica por la caída de precios y las dificultades para comercializar verduras y hortalizas.
“Venimos perdiendo desde hace cinco meses por los malos precios”, afirmó el dirigente.
Según explicó, actualmente existe una sobreoferta de tomate y otros productos agrícolas en mercados como Abasto, lo que provocó una drástica reducción en los precios de venta. La situación golpea especialmente a productores de zonas como Comarapa, San Isidro y Saipina, donde gran parte de la producción depende del traslado hacia otros mercados del país.
Morón señaló que cada caja de tomate genera pérdidas de aproximadamente 35 bolivianos para los agricultores, un escenario que ya está consumiendo el capital de trabajo de cientos de familias productoras.
“Los productores están perdiendo su capital. La situación realmente es lamentable”, sostuvo.
El dirigente advirtió además que el impacto económico ya comienza a generar consecuencias sociales. Según dijo, algunos agricultores decidieron migrar hacia las ciudades o incluso salir del país en busca de nuevas oportunidades laborales.
“Muchos productores están empezando a emigrar a otros países como Chile porque no pueden sostenerse con la venta de sus productos”, afirmó.
La preocupación crece ante la posibilidad de nuevos bloqueos en las rutas de los Valles Cruceños, especialmente en el tramo entre Mairana y Comarapa. El sector teme que un corte de carreteras termine paralizando completamente la comercialización agrícola y profundice las pérdidas económicas.
“Si hoy estamos perdiendo el 50% de nuestro capital, con bloqueos perderíamos el 100%”, alertó Morón.
El dirigente cuestionó además el impacto que la conflictividad social y la falta de libre transitabilidad tienen sobre la producción nacional. Aseguró que los productores agrícolas no participan de disputas políticas y que su prioridad es mantener el abastecimiento de alimentos.
“Nosotros producimos y mantenemos la canasta familiar”, señaló.
En medio del conflicto, el sector pidió mayor presencia policial en las rutas y exigió garantías para el traslado de alimentos hacia los mercados. Mientras tanto, productores de los Valles continúan enfrentando una combinación de bajos precios, sobreproducción y dificultades logísticas que agravan aún más la crisis económica del agro.
El Deber







