El juicio por la asonada militar del 26 de junio de 2024 se retomará en octubre y la defensa de Juan José Zúñiga anunció que convocará como testigos al expresidente Luis Arce y a exfuncionarios de su gobierno.
Zúñiga enfrenta un proceso por su presunta participación en el intento de golpe de Estado contra Arce. Sin embargo, su defensa sostiene que se trató de una “emboscada” contra las Fuerzas Armadas.
El abogado Eduardo León informó que solicitará la declaración de Arce, los exministros Eduardo Del Castillo, Edmundo Novillo y María Nela Prada, además del exviceministro Jhonny Aguilera.
También será convocado el exasesor presidencial Hugo Moldiz, según detalló el jurista, quien anunció una lista de aproximadamente 25 testigos para la defensa.
León explicó que el 5 de octubre está previsto que se reciban los testimonios ofrecidos por el Ministerio Público, mientras que los testigos de la defensa comenzarían a declarar al día siguiente.
El abogado afirmó que las declaraciones permitirán, según su versión, establecer la participación de exautoridades en los hechos que derivaron en la asonada militar.
“Cómo el presidente Arce con Edmundo Novillo han organizado toda esta emboscada a las Fuerzas Armadas”, señaló León al explicar la hipótesis que pretende sustentar durante el juicio.
Denuncia torturas
La defensa también denunció presuntos actos de tortura contra los acusados después de su detención y responsabilizó de esos hechos a exministros del gobierno de Arce.
León calificó a las exautoridades de “torturadores” y “emboscadores” y advirtió que solicitará su aprehensión si no acuden a declarar cuando sean convocados.
“Desde el propio Luis Arce Catacora, no vamos a ir con ningún tipo de consideración contra ninguno de estas personas”, afirmó.
El abogado agregó que buscarán que los exfuncionarios comparezcan para explicar lo ocurrido durante los acontecimientos del 26 de junio de 2024.
Por su parte, Zúñiga expresó su rechazo a los presuntos actos de tortura denunciados por otros acusados y afirmó que los testimonios sobre esas situaciones le provocaron una fuerte reacción emocional.
“Realmente no se puede aceptar ese tipo de tortura, ese tipo de presión psicológica sobre los militares”, sostuvo el excomandante.
La Razón






