La Policía se encuentra tras los pasos de Ariel Villarroel, quien sucedió a Nabor López Herbas, líder de secuestros asesinado hace 10 días en la cárcel de Chonchocoro, en La Paz. Según el viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, Villarroel estaría implicado en varios asesinatos, entre ellos el de una niña de cinco años, ocurrido el 10 de enero en Entre Ríos.
López fue detenido en mayo de 2023. A pesar de estar con detención preventiva, continuaba dirigiendo la organización desde la cárcel de El Abra en Cochabamba, por lo que fue trasladado al penal de Chonchocoro, considerada la de máxima seguridad en Bolivia. Allí, fue asesinado por otro privado de libertad, quien le disparó con un arma de fuego. El nombre de esta persona cobró relevancia hace casi dos años, aunque ya había tenido conflictos previos con la ley.
Tras la aprehensión en 2023, la “estructura” de la organización cambió, quedando al mando, según Aguilera, Ariel Villarroel, quien es buscado y, en algún tiempo, se escondió en la casa de la esposa de López. La autoridad informó que, días atrás, la pareja de Villarroel fue interceptada en un auto, donde se encontraron proyectiles de bala que habrían sido utilizados en el asesinato de la niña.
Aguilera explicó que algunos indicios permitieron establecer un “hilo” de investigación, lo que llevó a realizar allanamientos el martes 4 de febrero en nueve inmuebles, ubicados en Cochabamba y Santa Cruz. Durante estos operativos, fueron arrestadas la esposa de López y otras dos personas, por presunta legitimación de ganancias provenientes de secuestros y muertes.
Fuente: Opinión









