Santa Cruz atraviesa una de sus semanas más violentas del año. Con el asesinato de un ciudadano brasileño registrado este miércoles a plena luz del día en inmediaciones del tercer anillo y la avenida Busch, el departamento alcanzó los 10 homicidios en apenas siete días, una situación que mantiene en alerta a las autoridades y a la población.
El último ataque ocurrió alrededor de las 12:15 en una zona de intensa circulación de estudiantes y vehículos, ubicada a pocos metros de universidades públicas y privadas. De acuerdo con imágenes de cámaras de seguridad, dos hombres descendieron de un automóvil blanco y dispararon en repetidas ocasiones contra la víctima, para luego darse a la fuga. La Policía realizó el levantamiento legal del cadáver y recolectó evidencias en el lugar.
Las primeras investigaciones identificaron a la víctima como un ciudadano brasileño. El comandante departamental de la Policía, David Gómez, informó que la principal hipótesis apunta a un ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico. Asimismo, confirmó la aprehensión de una mujer, propietaria del vehículo que conducía la víctima y madre de uno de sus hijos, mientras se analizan elementos hallados en su teléfono celular.
La seguidilla de hechos violentos comenzó el 29 de julio en San Matías, donde un grupo armado irrumpió en una propiedad y asesinó a cuatro personas. A esos crímenes se sumaron otros ataques registrados en distintos puntos del departamento, elevando el número de víctimas fatales a diez en el lapso de una semana.
La escalada de violencia motivó la reacción de la Gobernación de Santa Cruz, que convocó para el 18 de agosto al primer Consejo Departamental de Seguridad Ciudadana con el objetivo de definir políticas para enfrentar el avance del crimen organizado. Además, la administración departamental solicitó al Gobierno reforzar las operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas y la Policía ante la presencia de organizaciones criminales de gran escala.
En paralelo, el Gobierno nacional anunció una mayor coordinación con Brasil para enfrentar a las organizaciones criminales transnacionales. Entre las medidas figura la instalación de una oficina permanente de la Policía Federal brasileña en Bolivia para fortalecer el intercambio de inteligencia y combatir a grupos como el PCC y el Comando Vermelho, señalados de disputar rutas del narcotráfico en la región fronteriza.
Ahoradigital con información de Unitel y El País.




