La muerte del interno de la etnia chimane, Félix Isita Temo, en el penal de varones de Mocoví, en Trinidad, por falta de atención médica y desnutrición, desató la indignación de sus colegas de infortunio que se declararon en estado de emergencia.
En ese penal de extrema pobreza, que de acuerdo a denuncias de los internos, las autoridades de Régimen Penitenciario se olvidaron hace muchos meses, los únicos medicamentos con que contaban, para afrontar la pandemia, fueron donados por la organización religiosa Cáritas y la Defensoría del Pueblo, y desde hace cuatro meses Régimen Penitenciario no paga a la proveedora de alimentos, que ya les cortó la provisión de insumos a los privados de libertad.
En esta situación, quienes corren la peor suerte son los internos sin familia como Félix, que desde que llegó al penal de Mocoví no recibió visitas.
Hoy los internos velan a su compañero en la puerta del penal, gracias a sus propios esfuerzos y a la colaboración de algunas autoridades, lo que permitió conseguir el cajón.
Denuncian la insensibilidad de Erwin Jorge Quiroga Chávez, director departamental de Régimen Penitenciario del Beni, que cuando fue notificado de la muerte de Félix, les respondió: “Ahí hay carpintería, por qué no hacen un cajón”. Y cuando solicitaron audiencia para hablar sobre las necesidades urgentes que afrontan los internos, como la falta de medicamentos y alimentos, Quiroga respondió, según contaron los internos: “Estoy ocupado, no tengo tiempo”.
La gota que rebalsó el vaso fue la muerte de Félix. Aún con vida, los internos demandaban atención médica a las autoridades, que nunca llegó. El médico del penal, en una nota televisiva de Espejo Público, lamentó la falta de insumos y fármacos para desarrollar sus funciones.
“Todo este tiempo hemos vivido de la caridad de las instituciones, como Cáritas, la Defensoría del Pueblo, que han donado medicamentos, pero eso ya se gastó, y durante toda la pandemia Régimen Penitenciario se olvidó de nosotros, nunca nos dio nada”, dijo a ANF uno de los delegados.
“Tan crítica es la situación que los internos debemos comprarnos hasta el agua”, refirió otro delgado.
De los aproximadamente 560 internos del penal, un 60 por ciento está con alguna enfermedad grave y duerme en el suelo, lo que constituye un foco infeccioso dentro del penal, y la amenaza de contagio está latente para el resto de la población carcelaria.
“Esos compañeros tosen, escupen sangre, están muy enfermos, y ni siquiera tienen dónde dormir, la situación es muy delicada, todos están en riesgo de contagio, pero pese a eso Régimen Penitenciario no hace nada, cuando es su obligación”, dijo otro delegado.
noticiasfides.com
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