«Salvé a cinco compañeras, pude haber hecho más«, relata Luis, un estudiante de la Universidad Tomás Frías, que sobrevivió a la tragedia el pasado lunes, donde, en medio de una asamblea, la activación de una granada de gas derivó en una estampida humana que terminó con la muerte de cuatro estudiantes y otros 80 heridos.
Luis es estudiante Ingeniería. Al inicio de la asamblea se encontraba en el centro del coliseo, pero con el paso de los minutos se movió cerca de la puerta de ingreso. Desde ahí comenzó a vivir los momentos de pánico y angustia, cuando más de mil personas intentaron salir en masa. Logró ayudar a un grupo de sus compañeros.
Sin embargo, piensa que pudo hacer más. Su angustiante relato sigue: «Pude haber hecho más, salvar a más. Incluso ayudar a los compañeros que estaban apretados, no podían salir», lamenta Luis, a quien la afectación del gas lacrimógeno no le permitieron hacer más; se le dificultó respirar y abrir los ojos.
Otro de los estudiantes sobrevivientes de la tragedia es Marcelo, quien también cuenta lo sucedido en cuestión de minutos. «Fue demasiado traumante. Al segundo de ver el gas todos tratamos de salir», recuerda.
Marcelo agrega que en medio del pánico las personas se empujaban para salir por la puerta más ancha, pues la más pequeña estuvo cerrada durante valiosos minutos. «Vi que un grupo de estudiantes estaba peleando, justo segundos después se lanzó la granada», explica.
Tras esta tragedia, el Ministerio Público abrió una investigación. Cuatro personas, entre 25 y 40 años son acusadas de activar la granada en medio de la asamblea en la universidad pública.
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