Ahoradigital – Una investigación internacional, agentes encubiertos y una presunta filtración de información marcaron los operativos que permitieron capturar en Santa Cruz de la Sierra a dos ciudadanos brasileños señalados como integrantes de alto rango del Primer Comando de la Capital (PCC), una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil.
Los detenidos son Roberto Prieto Filho, alias Betinho, y Márcio Barbosa da Silva, conocido como Beiço de Mula, quienes fueron expulsados a Brasil tras sus aprehensiones en septiembre de 2026. Los detalles del operativo fueron revelados por Fábio Pinheiro Lopes, jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de la Policía Civil de São Paulo, en una entrevista con SBT News.
Agentes encubiertos y una alerta que habría comprometido el operativo
Según el relato del jefe policial brasileño, los investigadores realizaron tareas de vigilancia durante varios días e incluso infiltraron agentes en un gimnasio frecuentado por los sospechosos para identificar sus rutinas y movimientos.
Sin embargo, la operación habría enfrentado una filtración de información reservada. Lopes afirmó que alguien facilitó nombres y fotografías de los agentes encubiertos, lo que permitió que fueran identificados y puso en riesgo el trabajo de inteligencia.
En el caso de Betinho, la alerta sobre su posible captura habría llegado antes de que se ejecutara el allanamiento previsto. De acuerdo con la versión expuesta por el jefe policial, el sospechoso abandonó su departamento y fue seguido hasta un restaurante, donde finalmente fue capturado por efectivos que participaban en el operativo.
Beiço de Mula también fue capturado en Santa Cruz
Márcio Barbosa da Silva, alias Beiço de Mula, fue aprehendido el 19 de septiembre en un operativo coordinado entre la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y autoridades brasileñas.
Las investigaciones de Brasil lo señalan como presunto líder del PCC en la región del ABC Paulista y miembro del núcleo político de la organización. Era buscado por causas relacionadas con organización criminal y porte ilegal de armas de fuego, además de figurar en una notificación roja de Interpol.
Betinho, por su parte, era buscado desde enero de 2022, cuando integrantes armados del PCC lo rescataron de una dependencia policial en Guarujá, en el estado brasileño de São Paulo. Desde entonces permanecía prófugo.
La denuncia que vuelve a poner bajo la lupa a las instituciones bolivianas
Más allá de las capturas, las declaraciones de Lopes abrieron un nuevo foco de preocupación sobre la posible presencia de redes de protección al crimen organizado en Bolivia.
El jefe policial cuestionó las dificultades que enfrentaron los investigadores y apuntó a posibles actos de corrupción entre policías y fiscales, que —según su versión— facilitarían la permanencia de criminales brasileños en territorio boliviano.
Estas afirmaciones corresponden a las declaraciones del responsable policial brasileño y no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial sobre la responsabilidad de funcionarios bolivianos.
La captura de ambos sospechosos representa un resultado de la cooperación internacional, pero también deja preguntas sobre cómo lograron permanecer en Santa Cruz, desarrollar sus actividades mientras eran buscados en Brasil y, presuntamente, acceder a información sobre los operativos en su contra.
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