El alcalde del gran puerto polaco de Gdansk, Pawel Adamowicz, de 53 años, gravemente herido al ser apuñalado el domingo por un hombre en un acto público, falleció ayer, informó el ministro de Salud, Lukasz Szumowski.
“El Alcalde murió no hace mucho tiempo (…) Que el Señor le conceda descanso eterno”, dijo Szumowski a la prensa, a la salida del hospital universitario donde estaba ingresado.
Político liberal muy popular, alcalde de Gdansk desde 1998, Pawel Adamowicz recibió el domingo varias puñaladas de un hombre ante varios cientos de personas, en un podio erigido para un acto caritativo nacional para recaudar fondos.
Operado durante cinco horas, Adamowicz tuvo que ser conectado a varios aparatos para mantenerlo en vida.
“Pese a todos nuestros esfuerzos, no hemos conseguido salvarlo”, dijo el médico Tomasz Stefaniak, un responsable del hospital universitario, citado por la agencia PAP.
El agresor fue rápidamente detenido por los agentes de seguridad sin que opusiera resistencia.
El ataque conmocionó al país, donde prácticamente no se han producido incidentes violentos de este tipo desde la caída del comunismo hace 30 años, excepto el asesinato en Lodz en 2010 de un miembro del PiS (Ley y Justicia, conservador) por un hombre juzgado responsable de sus actos que invocó su “odio” a este partido, en aquel momento en la oposición.
El presidente polaco Andrzej Duda, el primer ministro Mateusz Morawiecki y casi la totalidad de responsables políticos polacos expresaron su solidaridad con Adamowicz. También figuran el expresidente polaco, Lech Walesa.
DETIENEN AL AGRESOR
El agresor es un exconvicto de 27 años identificado como Stefan W. (la ley polaca impide publicar el apellido de un detenido), que había salido de prisión a finales de 2018 tras cumplir condena por robo a mano armada a entidades bancarias de esta localidad.
Según las investigaciones, el atacante actuó de manera “irracional” y en solitario.
Las autoridades también han informado que el arma homicida es un cuchillo con una hoja de 14 centímetros de longitud.
La Fiscalía polaca ha acusado a Stefan W. de asesinato, lo que podría conllevar una pena de cadena perpetua.
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