Ahoradigital – El caso Sebastián Marset suma un nuevo elemento que vuelve a poner bajo la lupa el operativo realizado en Bolivia. El narcotraficante uruguayo entregó a agentes de la DEA las claves de dos cajas fuertes incautadas en Santa Cruz y aseguró que en su interior había dinero y relojes de lujo.
La información aparece en un documento presentado por la Fiscalía de Estados Unidos ante un tribunal federal de Virginia y fue difundida por EL DEBER. Según el reporte, Marset proporcionó los códigos el 16 de marzo de 2026, tres días después de su captura en Santa Cruz.
El dato adquiere especial relevancia porque siete días después, el 23 de marzo, la Policía boliviana abrió públicamente las dos cajas fuertes con la presencia de fiscales, policías y peritos.
Pero las cajas no contenían el dinero ni los relojes que Marset había mencionado ante los agentes estadounidenses. Según el reporte del procedimiento, en su interior únicamente fueron encontradas bolsas con tornillos.
Marset también había señalado a la DEA que dentro de una de las cajas se encontraba otro teléfono celular de su propiedad, dispositivo que tampoco apareció durante la apertura realizada en Bolivia.
La diferencia entre lo declarado por Marset y lo encontrado posteriormente abrió una nueva interrogante dentro de las investigaciones: ¿qué ocurrió con los objetos que, según el propio narcotraficante, estaban dentro de las cajas?
El caso cobra mayor importancia porque en abril el Ministerio Público boliviano abrió una investigación de oficio tras denuncias sobre la presunta desaparición de relojes de alta gama durante el operativo de captura. Policías que participaron en el procedimiento fueron convocados a declarar, aunque hasta ahora no existe una conclusión judicial que atribuya responsabilidades por la desaparición de esos bienes.
Además, en abril el entonces ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, informó sobre la existencia de una tercera caja fuerte vinculada a Marset. Según su declaración, esta contenía dinero en diferentes monedas, un teléfono celular y otros objetos, entre ellos pasaportes falsificados.
El nuevo documento estadounidense aporta así una pieza hasta ahora no conocida públicamente: Marset habría entregado personalmente a la DEA las claves de las cajas y descrito parte de su contenido antes de que fueran abiertas en Bolivia.
La información podría convertirse en un elemento relevante para las investigaciones que buscan establecer qué ocurrió con los bienes incautados durante el operativo y quiénes tuvieron acceso a ellos.
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