El plan operativo de los ejercicios de demostración, en el cual dos cadetes resultaron gravemente heridos, presenta al menos seis indicios de negligencia cometidos por los jefes del Ejército y el Colegio Militar Gualberto Villarroel. Ambos jóvenes presentan fracturas y su situación es crítica.
Por su parte, la Fiscalía aún no tiene sospechosos y se tomó la declaración de alumnos e instructores en calidad de testigos, pero para algunos expertos los jefes militares podrían ser procesados por lesiones culposas y omisión de socorro.
“De lo que se observó por testigos y en los videos que circularon en redes sociales, el caso debe ser abierto por lesiones culposas, por una serie de elementos que se deben analizar sobre la posible actuación negligente de algunos funcionarios militares, como la falta de instructores en la torre de salto, quienes debieron supervisar las medidas de seguridad, algo que debería estar contemplado en el plan de operaciones”, explicó el abogado y experto en jurisprudencia militar, César Rojas.
El martes, a las 11:45, en la parte posterior del Colegio Militar (Colmil), donde se realizaban demostraciones en el acto por el 132 aniversario de esa institución, dos cadetes se lanzaron, casi simultáneamente, por extremos opuesto desde lo alto de una torre de 22 metros de altura, aproximadamente, con el fin de realizar el ejercicio denominado “salto de la muerte”, un descenso a rapel con cuerda.
Por razones aún desconocidas los mecanismos de deslizamiento no funcionaron y los dos cadetes cayeron de forma violenta al piso, lejos de una colchoneta puesta al pie de la torre de ejercicios. Dos ambulancias evacuaron inmediatamente a los heridos a la Clínica del Sur. Allí, uno de los padres confirmó que ambos están en terapia intensiva con múltiples fracturas, tanto en el rostro como en la columna vertebral y las piernas, que comprometieron otros órganos vitales.
En criterio de Rojas, se debe establecer el grado de participación y responsabilidad de los diferentes oficiales encargados de ejecutar estas demostraciones. Señaló que el caso debe ser investigado y sancionado en la justicia ordinaria y no así en la justicia penal militar, en la cual podría darse el inicio de sumarios informativos, con sanciones de otro tipo, pero con el cuidado de no incurrir en el doble juzgamiento de los involucrados.

Indicios para investigar
Para el exmilitar y abogado Omar Durán, uno de los primeros indicios de negligencia en la demostración es la ausencia de personal que debió supervisar el ejercicio. “Deberían haber estado al menos dos instructores arriba y dos abajo, al margen de personal que prevea una línea de seguridad”, señaló.
Asimismo, como un segundo elemento citó la falta de una cuerda auxiliar o línea de vida, al margen de una cuerda principal que era la que tenían bajo su control cada cadete. El tercer punto es la falta de colchonetas u otras medidas de seguridad al pie de la torre de ejercicio, en las imágenes se ve una colchoneta, pero su ubicación no ayudó a aminorar el impacto de la caída.
Como un cuarto elemento cuestionable en el plan de operaciones, Durán señaló que el ejercicio no debió ser ejecutado por cadetes, sino por oficiales egresados y con experiencia, debido a los riesgos. Como quinto punto, señaló que, en su criterio, el plan de operaciones fue improvisado y las autoridades militares que aprobaron el mismo deben ser responsabilizados.
El sexto elemento es la omisión de socorro, acción en la que remarcó que incurrieron los comandantes de las Fuerzas Amadas, Hugo Arandia, y del Ejército, Juan José Zúñiga, en actitudes “indolentes” hacia el accidente sufrido por los cadetes.
Durán fue más allá y exigió que el coronel Aguilar y el general Zúñiga sean alejados del cargo, hasta establecer responsabilidades. Página Siete solicitó la contraparte en ambas instituciones, pero la única respuesta que hubo fue el anuncio de una conferencia de prensa en las siguientes horas.
Delitos
En esa línea, la fiscal de la División Delitos Contra la Integridad Personal, Viviana Quispe, luego de una inspección al lugar del hecho, confirmó que el caso se investiga por lesiones culposas, con la hipótesis de que se trató de una acción de negligencia u omisión, y no hubo una premeditación en el hecho que dejó gravemente heridos a los cadetes Herlan C.C. y Osiel M.A.
Sin embargo, para el exmilitar y abogado Omar Durán, testigo presencial del hecho, el caso debe ser investigado también por omisión de socorro, debido a que, en su criterio, los comandantes de las Fuerzas Amadas, Hugo Arandia; del Ejército, Juan José Zúñiga, y de Colmil, Eduard Aguilar, presentes al momento de la caída de los cadetes, no ordenaron la paralización del acto y continuaron con las actividades luego de que los cadetes cayeron, “siguieron hasta el brindis de honor, sin que les importe el estado de los dos heridos”, manifestó Durán.

La salud de los dos cadetes es crítica
“Nos han dejado solos, no como han indicado que se iba a hacer cargo el Colegio Militar, no lo está haciendo”, señaló molesto el familiar de uno de los cadetes en puertas de la Clínica del Sur, donde son atendidos. Detalló que ambos están inconscientes en terapia intensiva.
Uno de los alumnos del Colmil presenta complicaciones en los pulmones, debido a que los huesos fracturados de la columna perforaron los pulmones, por lo cual se tuvo que drenar la sangre en una intervención quirúrgica. A eso se suman fracturas en ambas piernas.
El otro tiene fracturas en el cráneo, lo sometieron a tres cirugías durante este miércoles y lo volvieron a sedar. El informe médico indicó que esperan que las próximas horas reaccione de forma positiva. Este cadete es quien está en peores condiciones que su compañero, aunque los dos están en terapia intensiva.
“Según lo que cuentan ellos (los cadetes) entrenaron (el salto) solo desde el segundo peldaño de la torre (a 12 metros de altura) y lo que ha pasado es en el último peldaño (desde donde fue el salto)”, relató el familiar. La fiscal del caso informó que tanto alumnos del Colmil como instructores fueron a declarar en calidad de testigos.
El familiar negó que las autoridades militares les hayan pedido guardar silencio, pero luego de esa primera declaración en la mañana, el padre de familia no volvió a atender las llamadas. Por canales de televisión circuló un video en el que se observa a un familiar, al interior del Colmil, el momento que propina un golpe de puño a un militar que cae al piso, agresión que se pudo ocasionar por la falta de respuesta de los jefes militares.
Por el momento se desconoce las razones por las que los dos cadetes no están atendidos en el Complejo del Seguro Social Militar (Cossmil) y fueron internados en una clínica de la zona Sur. El abogado Rojas señaló que, dentro de la normativa militar, se prevé que los cadetes sean socorridos como si fueran parte de las FFAA y que para ello se paga un seguro de vida.
Desde la Defensoría del Pueblo se urgió a las autoridades militares a transparentar la información vinculada al caso de los dos cadetes, “toda vez que los familiares y allegados precisan saber sobre la situación de sus seres queridos”, señala parte de un comunicado de esa institución.











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