Después siete años lidiando con un crimen que no cometió y que, según los últimos informes judiciales, nunca existió, el médico Jhiery Fernández está listo para retomar los sueños y proyectos que se vieron pausados a causa del caso del bebé Alexander.
«Yo soy médico, y como todo médico quiero hacer una especialidad, después una subespecialidad», indica, a tiempo de mencionar el matrimonio como uno de los proyectos de vida que busca retomar hoy, a un paso de su libertad plena.
El médico paceño Jhiery Fernández fue acusado en 2014 por la supuesta violación con posterior muerte de A.O.C.V., un bebé de ocho meses que era uno de los menores acogidos en el centro de acogida Villa Fátima, en el que se encontraba realizando el respectivo turno en fechas 12 y 13 de noviembre.
Fernández era médico del hogar Virgen de Fátima cuando el bebé Alexander, de ocho meses, se indispuso y fue trasladado a un hospital, donde falleció el 13 de noviembre de 2014. La exfiscal departamental Patricia Santos informó que en las pericias encontraron PSA (antígeno prostático en la región anal del niño) y que esta muestra le pertenecería al médico.
Desde entonces y por un periodo de casi cuatro años, Fernández guardó detención en el penal de San Pedro por la violación y muerte del bebé Alexander en una sentencia que, desde el inicio, careció de pruebas científicas. Aun así, la Fiscalía pidió que la pena se amplíe a 30 años de cárcel.
Luego de permanecer tres años detenido en la cárcel de San Pedro de La Paz y de someterse, desde hace dos años, a un juicio oral por la presunta violación sexual al bebé Alexander, el médico Jhiery F. pidió públicamente a las autoridades judiciales levantar la reserva del caso para que todos puedan verificar que él es inocente y se conozca “la verdad”.
“Yo nunca toqué al bebé Alexander, soy inocente, pero llevo detenido tres años y en juicio dos, sin una sentencia”, lamentó en aquel momento.
NUEVA OPORTUNIDAD
Fernández declara que esta es una nueva oportunidad para retomar su camino y su vida entera, que fue pausada por un proceso que jamás fue válido.
Hoy planea realizar más estudios en medicina y casarse con su novia, compañera que jamás lo abandonó a pesar de las duras acusaciones que se presentaron contra él. Su relación pudo más que el proceso y la estadía en la cárcel.
PRIMEROS ABRAZOS
Los primeros rostros y abrazos que recibieron a Fernández al salir de la cárcel el 10 de octubre de 2018 fueron los de sus padres, Félix Fernández y Norma Sumi que no pudieron contener las lágrimas de emoción al ver a su hijo fuera de prisión.
Las lágrimas de regocijo de su madre, los cánticos de apoyo y los pétalos de flores que también tomaron el escenario de alivio fueron el inicio de una nueva oportunidad que el médico halló a su salida de San Pedro.
En primera instancia, fue excarcelado para cumplir detención domiciliaria mientras las autoridades del Consejo de la Magistratura iniciaban una auditoría al caso, así como la revisión del mismo y de los respectivos informes forenses. Primero, había sido condenado a 20 años de prisión por los cargos de violación y muerte del bebé Alexander.
Hoy, Fernández ratifica su fé en Dios y envía un mensaje de esperanza a las personas que estén en situaciones similares. «El hombre me ha encarcelado de un plumazo y con una sola firma, pero fue Dios quien me liberó».
AUDIO SORPRESA
La puesta en libertad de Fernández se debió a la presión de mediática y de la población a raíz de un audio viralizado en el cual la jueza Patricia Pacajes revela que tanto la acusación, detención y el proceso en su conjunto fueron irregulares, toda vez que no existían pruebas suficientes para haber procedido de esa forma.
Tras la «revelación», Pacajes fue incluso enviada a la cárcel de Obrajes, acusada de incumplimiento de deberes.
De acuerdo al audio filtrado de las declaraciones de la entonces jueza y presidenta del Tribunal Décimo de Sentencia, Patricia Pacajes, al menos 10 autoridades conocían de la inocencia del médico Jhiery Fernández, pero prefirieron que sea condenado a 20 años de cárcel porque la muerte por supuesta violación del bebé Alexander requería de un culpable.
«El Fiscal General ha metido su nariz por su chica Ángela Mora (la perito). El segundo político César Cocarico, y la (ex) ministra de Justicia. La tercera que vuela del cargo es Patricia Santos cuando ya estaba cuatro meses, dice (ella): ´aquí no hay violador, creo que el médico es santo, el médico es inocente´ (…), (pero) el Fiscal General le presiona (a Patricia Santos) y le dice que aquí debe haber un culpable», se escucha en el audio.
SIN CRIMEN NI CULPABLE
El abogado Cristian Alanes, que acompaña este caso por más de seis años, informa que la notificación de retiro de acusación señala que no existen las pruebas suficientes para señalar como culpable a Fernández como el autor de la violación y que ni siquiera existió este hecho como tal.
«El hecho como tal no ha existido, nunca a habido agresión sexual en contra del bebé Alexander. Lamentablemente esto sale a raíz de un comentario de un mal médico, un colega de Jhiery y a raíz de eso se corre la voz en el mismo hospital Juan XXIII. Pero todas las pericias y autopsia que se ha realizado al cuerpo del bebido Alexander hacen ver de que el jamas ha sido víctima de agresión sexual», explica.
«Se habla de un ‘traumatismo anal penetrante’, pero ello no coincide con una agresión sexual, ya que el diámetro de esa penetración era menor a 0.5 milímetros. Es decir, pudo haber sido un termómetro, un catéter, pero no es compatible esa lesión con una agresión sexual».
En febrero de 2020, la sentencia a 20 años de cárcel fue anulada, aunque en ese entonces Fernández no fue absuelto y el juicio se retrogradaría.
Alanes explica que este lunes 24 de mayo se espera tratar algunas acusaciones particulares en contra del galeno para que la acusación en su contra quede oficialmente anulada.
El pasado jueves, la Fiscalía General del Estado determinó retirar la acusación enviando el acta respectiva al abogado del acusado.
Incluso el fiscal general del Estado, Juan Lanchipa, se refirió al caso como el cierre de una «etapa oscura e injusta», reiterando la incoherencia en la documentación e informes médicos forenses.
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