En un reportaje publicado este jueves 25 de mayo, en El Periódico de España, se retoma el caso del sacerdote jesuita Luis Tó González, condenado a la cárcel por abuso de menores en España en la década de los noventa, y destinado a Bolivia donde vivió hasta su muerte en abril de 2017.
«La sociedad boliviana (…) trata de comprender ahora cómo, en ese contexto de ayuda humanitaria, pudieron los jesuitas catalanes enviar a sacerdotes que presuntamente habían cometido abusos, o incluso condenados por la justicia española, como Luis Tó, quien había abusado de decenas de niños y niñas en el colegio Sant Ignasi (de Barcelona) antes de ser destinado a Bolivia, en 1993», refiere esta publicación.
Según el reporte, la organización jesuita conocía que Luis Tó era un pederasta condenado cuando se resolvió enviarlo a Bolivia.
«Se dijo entonces que en Bolivia haría terapia y que no tendría contacto con menores. No sucedió así», indican.
Según Pedro Lima, exprofesor jesuita boliviano, Tó tuvo contacto con menores desde el comienzo, porque siguió ejerciendo de docente. Fue destinado al Noviciado de Jesuitas en la ciudad de Oruro, y allí fue presentado como profesor de ética y moral sexual a los alumnos; además fue párroco en El Alto y profesor de catequesis de los niños.
De acuerdo a una nota publicada en 2017 por ANF, Tó murió a sus 82 años un 11 de abril en Cochabamba. Indican también que «hizo obra social de la Compañía de Jesús, (y estuvo) al servicio de la educación fiscal boliviana».
Una publicación de Correo del Sur, publicada en 2018, un año después de la muerte de Tó, señala que cuando se conoció su caso, en el colegio donde trabajaba salieron en su defensa.
Pepe Rodríguez, coordinador de la facultad de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su libro Pederastia en la Iglesia católica, relata que cuando el sacerdote se fue a Bolivia tras su condena fue despedido con un homenaje y fue descrito de forma elogiosa en un libro conmemorativo.
Tomado de Red Uno







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