En Sucre, una adolescente fue obligada por su familia a guardar silencio luego de que diera a conocer a su madre que había sido violada por su padre. Mantuvo el secreto durante siete años, pero cuando se percató de que su progenitor quería hacer lo mismo con su hermana menor, lo denunció.
Sufrió violaciones cuando tenía entre nueve y 15 años; se animó a revelar las agresiones a su madre, quien convocó a su familia ya la de su esposo para abordar el tema. El resultado: todos debían guardar silencio, incluida la adolescente, según narró Juan Pablo Cueto, abogado de la víctima.
Para la adolescente, la vida continuó normalmente en el seno de su familia hasta que cumplió 18 años. Con la mayoría de edad emprendió viaje a Chile, donde se quedó a trabajar un poco más de dos años.
Al regresar a Bolivia lo hizo al seno de su hogar, a vivir con sus padres, pero esta vez en Santa Cruz, donde radica actualmente su familia. Allí vivió hasta sus 23 años y en 2023 no aguantó más y denunció a su padre por las violaciones sufridas en Sucre.
Su principal motivación fue haber observado que su progenitor presentaba la misma conducta con su hermana menor que cuando la violaba a ella.
La denuncia fue admitida y el padre, encarcelado preventivamente en San Roque durante un año mientras se desarrollaba el juicio. Al cabo de este tiempo, un tribunal decidió absolver de culpa al hombre, que hoy tiene 47 años. En el juicio, una hermana que le sigue en edad declaró haber visto las agresiones, pero la madre salió en defensa del padre.
Tras el veredicto, la víctima, que hoy tiene 26 años, quedó frustrada y decidió levantar las manos; Sin embargo, Cueto, su abogado, la convenció de que le diera un poder para seguir el proceso y, en la instancia de apelación, logró revertir el caso: una sala penal ordenó iniciar un nuevo juicio y la semana pasada el Tribunal de Sentencia 1 de Sucre impuso condenar al acusado a 25 años de prisión. El proceso ahora está en la etapa de apelación y con el agresor defendiéndose en libertad.
Correo del Sur






