Jeffrey Dahmer es uno de los asesinos en serie más recordado en la historia debido a lo escalofriante que fueron las torturas y asesinatos que realizó. No solo asesinaba a jóvenes, también practicaba la necrofilia y el canibalismo.
En más de una oportunidad, su vida fue llevada a la pantalla y ahora una nueva versión producida por Netflix, “Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer”, se ha vuelto tendencia en las redes sociales.
Sin embargo, durante los años 70 y 80 no fue el único asesino en serie que acaparó los noticieros. En dicha época, se registró la existencia de más de 700 homicidas de su tipo en EE. UU.

¿Cuántos asesinos en serie se registraron en los años 70 y 80?
Las dos décadas se caracterizaron por significar un periodo radicalmente violento para los Estados Unidos. En dichos años, aparecieron asesinos como Edmund Kemper, Ted Bundy, John Wayne Gacy, Gary Ridgway, Jeffrey Dahmer, entre otros.
Según los datos recopilados por el psicólogo Mike Aamodt de la Universidad de Radford, a finales de los años 80 hubo alrededor de 770 asesinos en serie confirmados.
Esta cifra fue disminuyendo en los 2000, espacio temporal en el que se redujo a una tasa por debajo de los 400 y a finales de 2016 tan solo se registró poco más de 100 asesinos en serie.
¿Por qué hubo tantos asesinos en serie en los años 70 y 80?
En total, cuatro factores sociales y culturales influenciaron en la aparición de asesinos en serie; el primero estuvo constituido por las secuelas que dejaron las guerras mundiales.
El historiador canadiense Peter Vronsky plantea la hipótesis que los asesinos seriales son consecuencia de los hijos de militares que participaron en las guerras mundiales, pues la mayoría de ellos volvían a casa con traumas y desataban violencia en el hogar.
Además, indica que la cultura popular en la era de posguerra fue explícita, pues las revistas sobre crímenes eran muy vendidas en Estados Unidos y estas contenían imágenes sexualmente violentas.

El tercer factor fue la cobertura que los medios de comunicación le dieron a este tipo de casos, ya que alimentaban el morbo y la curiosidad de los espectadores.
Por último, el experto señaló que el escaso desarrollo de la criminología y la carencia en la base de datos hacía casi imposible poder relacionar los crímenes similares. Además, las pruebas de ADN recién estaban desarrollándose, lo que hacía más difícil dar con el paradero de los asesinos.
Agencias











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