El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, ratificó su decisión de construir una cárcel de máxima seguridad denominada “La Tumba” y aseguró que impulsará el proyecto con el respaldo del Gobierno nacional o sin él. La iniciativa busca aislar a los reclusos considerados de alta peligrosidad e impedir que continúen dirigiendo organizaciones criminales desde las cárceles.
“Con todo respeto a los ministros, viceministros y demás: esto lo vamos a hacer con ellos o sin ellos”, afirmó Velasco durante una entrevista con el programa Fama, Poder y Ganas, al referirse a las dificultades políticas e institucionales que podría enfrentar el proyecto.
La autoridad departamental sostuvo que la construcción de un recinto penitenciario de máxima seguridad es una de las principales acciones que puede impulsar su administración para enfrentar la delincuencia y el avance del crimen organizado en Santa Cruz.
Una cárcel inspirada en el modelo de Bukele
El proyecto toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel impulsada por el presidente salvadoreño Nayib Bukele como parte de su estrategia contra las pandillas y las organizaciones criminales.
La propuesta contempla levantar el complejo penitenciario en una zona aislada del Chaco cruceño, lejos de los centros urbanos, con vigilancia permanente y comunicaciones externas restringidas, principalmente mediante videollamadas controladas.
Velasco argumenta que los delincuentes de mayor peligrosidad deben permanecer aislados para evitar que utilicen los recintos penitenciarios como centros de operaciones desde los cuales coordinar actividades ilícitas.
“Queremos una cárcel que dé miedo, que la gente la piense antes de entrar”, manifestó el gobernador al defender la necesidad de establecer un régimen penitenciario estricto.
El gobernador asegura que no utilizará recursos fiscales
Uno de los aspectos planteados por Velasco es el financiamiento de la obra. Según explicó, pretende impulsar una alianza público-privada que permita construir la infraestructura sin generar un costo directo para el Estado.
“Esta cárcel no le va a costar nada al Estado, se puede hacer una alianza público-privada”, afirmó.
Sin embargo, el proyecto todavía requiere definir aspectos fundamentales, como el monto de inversión, la capacidad del recinto, los plazos de construcción y las condiciones para su funcionamiento.
El gobernador también reconoció que la administración de una cárcel corresponde legalmente al Régimen Penitenciario. En ese sentido, informó que conversó con el ministro de Gobierno y que prevé sostener reuniones para coordinar los aspectos institucionales de la propuesta.
¿Quién administrará La Tumba?
Aunque la Gobernación pretende impulsar y financiar la infraestructura, el funcionamiento del penal deberá ajustarse al marco legal vigente y a las competencias de las autoridades nacionales responsables del sistema penitenciario.
Esta distribución de responsabilidades será determinante para concretar el proyecto, ya que la construcción de una cárcel no resuelve por sí sola las cuestiones relacionadas con la custodia de los internos, la seguridad, el personal penitenciario y el respeto a los derechos fundamentales.
La propuesta también abre el debate sobre la aplicación del modelo salvadoreño en Bolivia y sobre los mecanismos necesarios para evitar que los centros penitenciarios continúen siendo utilizados por redes criminales.
Velasco anunció que pretende concretar la infraestructura durante la primera etapa de su gestión, aunque todavía no presentó un cronograma definitivo de obras.
Por ahora, “La Tumba” continúa siendo un proyecto en fase de gestión y planificación, cuya materialización dependerá de la disponibilidad de inversión, las autorizaciones correspondientes y la coordinación con el Gobierno nacional.
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