La Asociación Departamental de Estaciones de Servicio (Asosur) de Santa Cruz, que se declaró nuevamente estado de emergencia ante la falta de combustible en varias provincias, informó que algunos surtidores no reciben diésel por más de 10 días.
“Tenemos estaciones de servicio que por más de 10 días están sin programación de diésel. Las estaciones de servicio han hecho una inversión significativa para poder comercializar el diésel ULS. Sin embargo, tampoco hemos tenido programación de este producto”, indicó Susy Dorado, presidenta de Asosur, en entrevista con Unitel.
La representante del sector explicó que las estaciones de servicio en las provincias alejadas son las más afectadas, pues no llega el combustible de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
En su criterio, esto se debe a que la prensa no llega a esta esas regiones y no puede documentar la crítica situación de los pobladores que realizan enormes filas por diésel en los surtidores habilitados.
Aunque en las áreas urbanas también existen dificultades, el abastecimiento es más frecuente y bajo una programación que no se hace pública, pero si hay una rotación que permite que las estaciones estén abastecidas.
Dorado advirtió que esta situación compromete la sostenibilidad de los surtidores. “Si no tenemos producto no tenemos cómo cubrir los costos de planilla para personal de tres turnos y para mantenimiento y servicios básicos”, afirmó.
En ese sentido, Asosur alertó que algunos surtidores corren riesgo de cierre en caso de que la programación no se regularice.
De acuerdo con Dorado, Santa Cruz requiere 3 millones de litros de combustible diarios para operar, pero, critica, YPFB no transparenta cuál es la cantidad de carburantes que se despacha, por lo que pidió que la petrolera estatal brinde información precisa.
Asimismo, indicó que el problema no se limita a Santa Cruz. Asociaciones de otras regiones también reportaron dificultades de acceso al combustible, en un contexto de reiteradas semanas de escasez en lo que va del año, que derivaron en largas filas en distintas ciudades.
Fuente: La Razón








