Autoridades gubernamentales de Bolivia y Argentina deben buscar el diálogo sobre el «Operativo Roca» y evitar un posible deterioro de la relación bilateral, dijo el presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Alberto Pérez.
El dirigente cívico lanzó la sugerencia tras la orden del ministro de Defensa del país vecino, Luis Petri, a los efectivos militares de detener a personas civiles que cometen delitos en ciudades fronterizas con Bolivia.
«En este momento es necesario que los presidentes o cancilleres se puedan reunir para un diálogo y ver los mejores mecanismos, porque hacerlo de una manera unilateral hay temor de que surjan problemas y complicar la relación bilateral», declaró Pérez.
El ministro Petri, a través de un video en una de sus cuentas de redes sociales, menciona que para defender a los argentinos se utilizarán todos los recursos disponibles que tiene el Estado para la concreción de la Operación Roca en las fronteras con Bolivia y Paraguay.
Petri instruyó el despliegue de efectivos de las Fuerzas Armadas para que junto a fuerzas federales puedan custodiar y controlar, con equipamiento, capacitación y las normas imprescindibles para la aprehensión de narcotraficantes, delincuentes y terroristas.
«El tema es muy delicado que puede complicar la relación bilateral, por eso tiene que haber el diálogo y la coordinación entre dos países hermanos», expresó Montoya.
Según Pérez, las zonas fronterizas en ambos países son totalmente inseguras y por donde predomina la actividad del narcotráfico.
El líder cívico consideró que esto parece ser una revancha contra el expresidente Evo Morales por el tema del narcotráfico, debido a que esa actividad ilícita ha crecido abismalmente en los últimos años.
La Operación Roca, de acuerdo con datos del Ministerio de Defensa de Argentina, establece el despliegue de 1.300 a 1.500 militares en zonas rurales para el control y la vigilancia en zonas rurales de la frontera norte, en el límite con Bolivia.
Esa cantidad de efectivos se irán rotando a lo largo del año hasta llegar a un total de 10.000, de brigadas del Ejército, que se sumarán a las fuerzas federales dependientes del Ministerio de Seguridad.
EL DEBER








