Desde las cero horas de este martes comenzaron a arder las brasas en distintos puntos del país para entregar las mejores ofrendas. Según las creencias, agosto es el mes de la Pachamama o Madre Tierra y los creyentes comenzaron a rendirle tributo.
De acuerdo con lo que manda la tradición, en esta época la Pachamama “abre la boca” para recibir las “mesas” que ofrendan los creyentes como agradecimiento por los favores recibidos.
Aunque se realizan ofrendas de este tipo durante todo el año, en agosto solo se puede “agradecer” a la Pachamama y de ninguna manera se le puede pedir favores, aseguran los expertos en este tema.
En las primeras horas de esta jornada, inclusive desde antes de la medianoche, familias enteras se dirigieron al sector de la Cumbre, en el camino a los Yungas, para quemar las mesas agradeciendo por toda la abundancia y la salud que recibieron en los 11 mesea anteriores.
Apachetas
La Cumbre alberga a una de las apachetas del occidente boliviano y es considerado un sitio sagrado para el mundo andino. De igual manera puntos como la Apacheta en el camino La Paz – Oruro y La Paz – Copacabana han recibido una gran cantidad de visitantes.
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Tradición y religión se unen en esta costumbre puesto que junto con la “illa” o piedra se erige el monumento a Jesús.
Los amautas o maestros de ceremonia andinos también llegan hasta este lugar para guiar los pasos de los creyentes.
Según estas personas, cumplir con esta tradición es muy importante porque se define el bienestar de los creyentes durante el año que viene.
Choferes, comerciantes y empresarios presentan mesas dulces y un “sullo” o feto de llama disecado como gesto de agradecimiento.
Deben esperar que el fuego consuma todo lo ofrendado -dulces, incienso, coca, y otros elementos- para luego enterrar las cenizas en un hoyo cavado en la tierra.
Tomado de UNITEL











