Sonia (nombre cambiado) se enteró de que tenía VIH cuando estaba embarazada, a los 16 años, hace menos de dos años. “¿Y hasta cuándo me voy a curar?”, preguntó en una primera charla con los profesionales que le apoyaron; no tenía información sobre el tema.
Ella es una de las decenas de pacientes que fueron registradas con el VIH en la región del Trópico de Cochabamba, donde el rostro del virus es de joven y de mujer por la cantidad de casos de estos grupos.
El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) es el virus causante del Sida (Síndrome De Inmunodeficiencia Adquirida). El virus afecta a las defensas del organismo. Se transmite en relaciones sexuales, por intercambio da agujas o contacto con la sangre de una persona infectada o de madre a hijo durante el parto.
De acuerdo con los datos que tiene el centro Desconcentrado en el hospital Central de Ivirgarzama, en los municipios del Trópico hay en la actualidad 294 casos registrados; se incluyen las transferencias de otros centros del departamento y del país, porque hay migrantes que van a trabajar a esa región. Son cifras actualizadas entre 2019 y los días recientes.
La responsable del Programa VIH – SIDA del centro desconcentrado, Clara Jiménez, informó por otro lado que solo este 2020, en menos de dos meses, se registraron 14 nuevos pacientes con VIH en el Trópico, en Entre Ríos, Ivirgarzama y Villa Tunari.
De acuerdo con los registros por grupos etarios, hay mayor cantidad de personas con VIH que tiene entre 19 y 25 años, son 143. Luego está el grupo de pacientes de entre 26 y 35 años, suman 64.
En tercer lugar están quienes tienen entre 14 y 18 años, con 62. Estas personas llaman la atención de los médicos. “Estamos aumentando una cifra bastante alta en sexo femenino, menores de 18 años”, sostuvo Jiménez.
Entretanto, los casos de personas de entre 36 y 45 años son 14; los de entre 46 y 59, 10; y entre los mayores de 60 hay un caso.
La falta de información en los jóvenes y en los adultos, que en muchos casos no saben leer ni escribir, es un factor que dificulta la atención de los pacientes.
El asesor comunitario de Vivo en Positivo en el Trópico, Iver Seoane, manifestó que cuando conocieron en 2018 a Sonia, no supieron cómo atenderle, porque desconocían cuánto conocía sobre la infección. “Tuvimos que empezar de cero, desde lo más básico, ayudándole con trípticos”.
Cuando se trata de personas que no saben leer, utilizan otro tipo de material, como los vídeos.
Seoane coincidió con Jiménez. Expresó que antes el VIH tenía prevalencia en los hombres. “En el Trópico son las mujeres y, además, jóvenes (…). Antes, esos casos sorprendían, ahora son más comunes”.
A esto se suma que muchos casos se conocen recién cuando las mujeres tienen varios meses de embarazo. Jiménez dijo que entre las pacientes actuales, hay seis embarazadas.
JÓVENES
Entre las personas más jóvenes, está un adolescente de 14 años. La dificultad con él fue que su madre no le permitía asistir a las charlas informativas. Los médicos no lo conocían, aunque estaba registrado, porque su mamá era quien recogía los medicamentos.
Le llamaron la atención, porque era necesario que el paciente vaya en persona, para hacer el seguimiento. Ante la insistencia del personal médico, ella se comprometió a acompañar a su hijo al hospital.
Luego, acordaron que haya como un turno para ir por los medicamentos; un mes lo hace ella y el siguiente el adolescente que vive con VIH.
LAS MUJERES
En la actualidad, hay más de 220 casos en seguimiento en el Trópico. Jiménez dijo que el sexo que más predomina entre los casos es el femenino con más de 120 pacientes, mientras los pacientes hombres son 98.
LOS MUNICIPIOS
En el municipio de Puerto Villarroel hay 123 casos. Solo en Ivirgarzama, la zona más poblada, hay 86; y en los alrededores, en lugares como Valle Sajta, Valle Ivirza, Mariposas y otros subsectores suman 37, según Jiménez.
En Entre Ríos hay 58, incluidos reportes de Izarzama, Bulo Bulo y Río Blanco. Chimoré tiene ocho. Entre Ríos, Puerto Villarroel y Chimoré son parte de la Red 4.
En la Red 3 están Villa Tunari con 12 personas con VIH y Shinahota con 16, hacen un total de 28.
En el Trópico, en Ivirgarzama, trabaja en el hospital un equipo multidisciplinario que brinda el respaldo y la atención necesaria a los pacientes diagnosticados con VIH.
LA ANGUSTIA
Un hombre fue diagnosticado con VIH, después, también su pareja.
Cuando él se enteró de la infección, le habían dicho que “se iba a morir” como alguna persona cercana a él.
Necesitó ayuda y orientación. Luego sintió ganas de seguir viviendo y de luchar. Recibió orientación junto a su pareja para que ambos asuman el tratamiento y recojan los medicamentos que necesitan.
Luego de haber superado un primer momento de angustia, pensando que iba a morir, vino otro. Él les contó a sus hijos lo que le pasaba, pero fue rechazado. Incluso uno de ellos volvió a sembrar en él la idea de la muerte. Volvió a decaer anímicamente.
Entonces, fue nuevamente necesaria la orientación, también para su familia para que conozcan en qué consiste el VIH. los lazos familiares volvieron a unirse.
Eliana Cadima es la psicóloga del hospital Central de Ivirgarzama. Por ella pasan todos los casos nuevos y los pacientes que necesitan ayuda. La profesional detalló que cuando identifican a una persona con VIH, la trasladan al consultorio psicológico. Es ahí donde le dan el diagnóstico y les devuelven los resultados sobre la infección.
“Se le da la información sobre lo que es el VIH, la terapia antirretroviral, los efectos secundarios que conlleva esta terapia”.
Los pacientes reciben información sobre sus derechos y deberes en torno a la Ley 3729 de Prevención del VIH y Protección de los Derechos Humanos y Asistencia integral Multidisciplinaria Para las Personas que Viven con el VIH / SIDA.
Entre otros aspectos, esta norma determina la confidencialidad respecto a la condición clínica de las personas que viven con VIH – SIDA.
Cadima manifestó que se orienta a los pacientes sobre los cuidados que deben tener a partir del diagnóstico positivo, para asumir cambios y nuevos hábitos.
Seoane enfatizó que aspectos como el consumo de alcohol deben casi desaparecer para garantizar las defensas de los pacientes.
La psicóloga resaltó que ellos dan el diagnóstico para evitar que los pacientes tengan información errónea si se enteran antes de recibir apoyo profesional. “A veces reciben información incompleta (…). A veces, tienen dolor de estómago y vómitos, y hay personas que les icen que se hagan laboratorios porque deben tener SIDA, y lo asocian con la muerte”.
Es cuando se da la angustia, la ansiedad y el temor a morir.
E responsable del Programa VIH – SIDA del Servicio Departamental de Salud (SEDES), José Antonio Álvarez, expresó que fuera de la ciudad de Cochabamba, la región del Trópico es done mayor cantidad de casos se registran con relación a otros municipios.
El Programa cuenta con recursos económicos dispuestos para las actividades de intervención y promoción en torno al tema.
El coordinador del Programa VIH – SIDA, Freddy Zambrana, manifestó que la epidemia crece “demasiado” en el Trópico.
Está previsto implementar más acciones en las próximas semanas.
El equipo multidisciplinario trabaja en la zona con ferias, talleres y charlas en sindicatos, colegios, otras organizaciones y la población en general.
EL CDVIR
El Centro Departamental de Vigilancia y Referencia para el VIH (Cdevir) tiene instalaciones en la ciudad de Cochabamba.
Pero, ya existen centros desconcentrados. Uno está situado en Ivirgarzama.
Hay otros en Colcapirhua y Sacaba.
Zambrana manifestó que para este año se prevé desconcentrar centros en los municipios de Punata, Quillacollo y Tiquipaya.
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