Lo que debía ser un almuerzo común terminó convirtiéndose en una experiencia perturbadora. Cerca del mediodía, un comensal acudió a un puesto de venta de comida en el sector del Cabezón, en inmediaciones de la plaza Alonso de Ibáñez en Potosí, sin imaginar que estaba a punto de vivir un momento espeluznante.
El ciudadano pidió una sopa para llevar. La vendedora preparó el pedido con normalidad y lo entregó en una bolsa plástica. Con hambre, el hombre se retiró del lugar y se dirigió hasta su domicilio.
Minutos después, ya en su casa, sirvió el alimento en un plato. Papas, arroz, habas y verduras parecían no tener nada fuera de lo común. Sin embargo, algo llamó su atención. Entre los ingredientes sobresalía un objeto extraño, ajeno al plato.
Tomó la cuchara y lo retiró lentamente. El impacto fue inmediato. Según relató, el objeto tenía la apariencia de una cola de perro. La escena lo dejó paralizado. El asco, el miedo y la incredulidad se apoderaron del comensal, quien presume que la vendedora habría utilizado carne de can para preparar los alimentos que ofrece al público.
Fuente: El Potosí








