AHORADIGITAL.- La Gobernación de Tarija expresó preocupación ante la nueva disminución en las regalías departamentales correspondientes a noviembre, un ingreso que estaba previsto en 31,5 millones de bolivianos, pero que volvió a caer por debajo de lo programado. El secretario de Finanzas Públicas y Planificación, Erich Montaño, explicó que esta tendencia de reducción mensual complica las proyecciones y tensiona el cierre de la gestión: “Estamos casi a 30 días, a 28 días de cerrar el año y estamos luchando, digamos, para poder cerrar la gestión de una manera eficaz”, afirmó.
Montaño señaló que, ante la caída de ingresos, la Gobernación dará prioridad al pago de aguinaldos y a las obligaciones vinculadas a la deuda, que representan la mayor presión financiera. Por lo tanto explicó además que la situación se agravó porque una parte de las regalías del mes fue retenida debido a un proceso judicial y según detalló, la Gobernación recibió 22 millones, pero 6,2 millones quedaron congelados por orden judicial, lo que reduce los recursos disponibles a solo 15 millones de bolivianos.
La autoridad confirmó la retención de las regalías de noviembre, aunque evitó profundizar sobre la entidad demandante: “Prefiero no decir mucho más de detalles. Prefiero primero negociar y luego vemos qué se puede hacer”, señaló afirmando que ya se iniciaron conversaciones para intentar liberar al menos una parte de los montos intervenidos.
En su balance financiero, Montaño explicó que la brecha entre lo presupuestado y lo percibido se viene acumulando desde principios de año y recordó que la Gobernación proyectó recibir 342 millones de bolivianos en regalías durante toda la gestión, pero hasta la fecha solo ingresaron 237 millones. Esta diferencia genera un déficit de 105 millones, equivalente a un 30,71% menos de lo previsto, lo que —según señaló— representa un “hueco presupuestario” de alto impacto para la administración departamental.
El secretario añadió que el problema económico no es nuevo y que la Gobernación enfrenta una ecuación constante: los ingresos disminuyen mientras que las obligaciones crecen. En ese sentido, recordó que desde el inicio de la gestión se pidió a la Asamblea Departamental la eliminación de leyes que crean obligaciones financieras sin respaldo presupuestario suficiente, pero la solicitud no fue atendida, lo que mantiene la presión económica sobre la institución.
Finalmente, Montaño reiteró que, pese a los esfuerzos administrativos, el cierre de la gestión seguirá siendo complejo si no se recuperan los recursos retenidos.
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